viernes, 23 de marzo de 2012

Aires de soledad


Apacible, la soledad dobla las esquinas
de las distancias cortas
esas distancias donde se ahogan sin remedio
las quimeras que habitan en sus fugas.

Y aunque aúpa su gozo con el brillo del lenguaje,
el frío no la invita a presentir
los placeres que encierra el juego de las letras.

Busca la voz dormida
que sestea entre azules madrigales
con la esperanza vana de acallar
el pulso donde nacen los eclipses.

Y no resulta fácil
encontrar en la palma que guarda la memoria
todo el acervo de las almas de interior roto,
porque el aire que habitan los encuentros
es aire que desborda su sed de escapularios.

La soledad, de tanto mirarse en sus adentros,
resbala en las paredes de su sombra.

*Andros

El amargo precio de la ausencia




La pluma se resbala entre mis dedos,
el hueco de la mano está vacío,
se me ha convertido en una isla.

Es el obligado estipendio pagado por tu ausencia.

No existe verdad cautiva que nos aleje
ni falaz mansedumbre que nos acerque,
sólo pervive el lenguaje de tactos
única raíz vertebradora de inveterados sueños.

Han quedado romas las palabras
al socaire de sombras que flotan en las sienes,
y su mudez es alfombra extendida
por las lejanas esquinas que conducen al olvido.

Por eso estoy así,
en caída vertical hacia el abismo impenetrable,
escuchando los oscuros rumores que el silencio
va dejando entre grietas de sollozos y lamentos.

Por eso en los odres de mis lágrimas,
-cuencos de soledades-
sólo brillan espumas de olas muertas.

*Andros

jueves, 22 de marzo de 2012

Siembra


     
He cruzado tan lleno de contento
por las lúbricas aguas de tu río,
que laso de remar, me escalofrío
ardido por el fuego de tu aliento.

Llenaste todo el campo de albedrío
regando con su lluvia el dulce gozo,
y con primor, el agua de tu pozo
trajo el fruto a mis tierras en estío.

Luego hice hondo surco en tu pradera
lanzando ciegamente mi semilla
al brotarme la nueva sementera.

Ahora, lleno de especial cuidado,
deseo que se llegue hasta tu orilla
el viento de mi verso enamorado.

* Andros

...Y siempre soñar



Viviré sobre el carro de los sueños
aunque larga me sea la andadura.

El acre desaliento que  me llega
es látigo que azota como el viento
las negras soledades de la noche.

Noche callada, noche silenciosa
que atraviesa de frío la garganta;
río de sangre que congela el pecho
con la palidez de la fiebre.

Pero hay espejos en el Cielo
que encienden con sus brillos
esas dolientes sombras en la piedra
porque el alma necesita del cantar
dando vida de nuevo a la palabra.

Ay, cantos recordados del otoño
que tallásteis de sueños mi memoria,
fuente inagotable de claros versos,
dulce vino, besos, ojos de lluvia,
manos que acarician la tierra seca,
piel desnuda, llama ardiente de placer,
lágrimas rosadas de esperanza,
río sin cauce, rueda que no gira,
camino de nostalgia y fantasía...

Ay del pasado, presente y futuro
pintado sobre el cristal de los sueños.
Os viviré.Os daré vida eterna,
porque una flor retoña cada día
en el fondo de mi pecho.Su aroma
es fuente que ilumina la palabra
y me enciende los fuegos del deseo.

Por eso sigo al sueño de mis sueños.

*Andros.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El color de la verdad



No es blanca la verdad, no es blanca,
aunque la mano diligente,
la frente despejada y la mirada descalza
juntas recorran el camino, muy juntas
para encontrarla.

La línea que perfila el horizonte
se hace oblícua, distorsionada
por el velo que cae sobre los ojos
al despertar de una lágrima.

Cada momento que se respira,
cada instante que se palpa,
establece una fuente de discordia
entre la realidad desnuda y fría
y aquéllo que la razón demanda.

Así se alimenta el mundo de las sombras
golpeando las tímidas esencias,
que enraízadas en el noble sentimiento
tratan siempre de aflorar sus ansias.

Pero surge el hastío indeseado
al ver que el objeto de los sueños
se convierte en entelequia inalcanzable
a pesar de la búsqueda incesante.

En esta contínua lucha se mueve el hombre,
perdido entre soledades y silencios
y abocado a un devenir tan resbaladizo
que siempre se le escapa entre las manos.

*Andros

Ojos como antorchas



 Son tus ojos brillantes esmeraldas
remedando la faz de mi esperanza;
su profundo mirar es tan sereno
que hasta el aire se viste de ternura.

Si ahogado me encuentro entre silencios
o perdido me dirijo hacia el abismo,
tus ojos generosos son la guía
donde sacian su sed mis pasos ciegos.

Ojos verdes de ensueño, fresca hiedra
que ilumina los muros de mi templo
con la llama inextinguible de su luz:

¡Despertad sin temor al alma dormida,
que agitada entre sueños se estremece
con llanto por gozar vuestra mirada!

*Andros


martes, 20 de marzo de 2012

Y el amor se hizo cantar


 
Me nace un nuevo canto cuando al verte
te contemplo rompiendo en alborozo.

Eres la paloma que sobrevuela
dibujando con blandos aleteos
los rayos que iluminan mis pupilas,
y hasta el negro silencio que me asola
se rompe con rumores de sirenas
que son los arrumacos de tu voz.

 Y al llegarte hasta mí con tanta fuerza,
cicatrizas las huellas que en el alma
mostraban su semblante adormecido
cual fantasma que vaga entre tinieblas
cubriendo su dolor entre suspiros.

 Eres fresco aliento de los ángeles,
lluvia generosa de abril que riega
las ciegas soledades del páramo
que tras un arlequinado telón
ocultaba sus íntimas carencias.

 Por todo ello y muchas cosas más
quiero ejercer el rito de cantarte
y hacerme ruiseñor de madrugada.

Qué el canto de pasión enardecida
que brota del volcán de mis entrañas
ponga más brillo al verde de tus ojos
y llene de esplendor tu rosa blanca.

*Andros