martes, 31 de diciembre de 2013

Nada te falta

     
Completa.Así te veo, como puzzle
de piezas encajadas sin incógnita.

Las aristas de tu esbelta geometría
son esquinas excitantes
donde se roza la pasión del sentimiento.

Nada te falta, pues hasta los pliegues
que ocultan tus tímidos deseos
son señuelos que incitan a ponderar
el valor de tu infinita dimensión.

Profunda en el sentir e inimitable
al darte, ofreces siempre lo mejor de ti
con la gracia palpitante de tu risa
que rindió su fruto madurado
llegándose hasta mí para colmarme.

Como una noche estrellada de abril
envuelta de azahares y luna llena,
buscas en ti misma ser espejo
que emane sin cesar el hondo latido
de ternura forjado en tus adentros.

Así te siento, asomada a mi paisaje
como tronco de roble vigoroso
donde anida toda la fuerza
que me ofreces generosa cada vez
que negros desacordes me conciertan.

Y si acaso tu dulzura encuentra
la caricia vacía de mis manos,
jamás se tuerce el gesto en tu mirada
porque llevas pintada sobre el rostro
la luz multicolor de las vidrieras.

Es por eso,
                   amor,
                              que nada te falta.

*Andros

No caben las palabras

     
Hay ojos que al llorar parecen fuentes,
manos que sudan espinas de martirio,
mensajes de plumas negras
clavando sus afiladas uñas en las grietas del costado.

La pena, con olor a azufre,
azota la carne temblorosa
y el corazón anegado entre suspiros
extiende su sombra de ciprés sobre la sangre yerma.

El alma, siempre abierta,
rueda en su amargura por delante de la vida,
y aunque no le cabe la palabra
siembra voz de fuego sanando cicatrices
en el campo donde crecen las estrellas.

Es entonces cuando vuelan besos de paloma
en sueños de profundos aleteos.

*Andros

domingo, 29 de diciembre de 2013

Musa triunfal

     
Oculta entre las sombras, silenciosa
como flor que renace en primavera,
la musa que da vida al verso espera
vestirlo con su magia prodigiosa.

De su mano la piedra será rosa,
y la verde rama será la hoguera
que encienda la palabra, prisionera
del dolor que al poeta tanto acosa.

Al llegarle la luz, lleno de brío
el verbo fluye fácil de la mente
sembrando rayos llenos de alegría.

La pena, el desamor y el desvarío
que latían de modo permanente
olvidaron su cara más sombría.

El tiempo pone término a los males
y el verso nos convierte en inmortales.

*Andros

sábado, 28 de diciembre de 2013

Rebelde sin causa

 
Aunque tu juventud no es la única,
sólo tu participas del silencio
que fecundas en tu pecho
enquistado en el barro de tus poros
con la más inaccesible altanería.

Tu "yo" te dibuja arrugas en la frente
porque vives sin sosiego, en vilo,
tras rugosas cortezas escondido,
germinando con tu huida trashumante
la mudez que angosta el verbo cálido.

Pretendes siempre ser el centro
del círculo que gira.Te parapetas
tras el umbral surrealista de un paisaje
donde brilla el cruel resentimiento.

No contemplas las caídas
por un falso temor a levantarte,
ni aceptas nunca la mano generosa
que te brinda la caricia de sus dedos.

El alma que proclama tu albedrío
es presa fácil de su propia pesadumbre,
-cristal opaco- que no ve más allá
del eco lapidado de tu nombre.

Mas este viento que sopla de costado
no es inmutable.Tu mismo, al tiempo,
cavarás la fosa a tu propia rebeldía
y un alba nueva abrazada a un nuevo vuelo
pulirá las aristas afiladas
del felino que roe tus entrañas.

*Andros

jueves, 26 de diciembre de 2013

La raíz de la belleza

     
Como una escalera vertical sin equilibrio,
con peldaños de vértigo y suspiros,
se despiertan ideas con traje visionario
entre antorchas de fuegos delirantes.

No es verdad que la belleza sea más azul,
que vislumbre su más diáfano lenguaje
cuando éste luce sus mejores galas pleno de cordura.

Desde el fondo de los ojos
simulando navegar por un alba de cristales
a veces se suceden fluyentes miradas de berilo,
que rastrean las insomnes cornisas del zodíaco
dispuestas a bordar con sus bemoles
las notas discordantes del loco pensamiento.

Entonces,
hasta la oculta voz de la palabra se hace táctil,
se alejan las borrascas de mensajes ilegibles,
abiertos caracoles emprenden caravanas fugitivas
en busca de una meta sin luceros ni horizontes,
y hasta el lento discurrir de la sangre por las venas
escucha su propio galopar en la distancia.

No siempre el soliloquio se teje en un glaciar enajenado
ni el júbilo procaz es premisa del desequilibrio de la mente.

Sabed todos que el pulso luminoso de lo abstracto
acaricia el silogismo, si en su frente mana la ternura.

*Andros

miércoles, 25 de diciembre de 2013

De arriba a abajo


Arriba,
la memoria luce nácar en sedas transparentes;
abajo,
la soledad arrastra el llanto nebuloso de los ojos
hasta la cuna helada de las manos.

Se escapan suspiros en caída libre
sobre los hondos silencios de la tarde
mientras tímidos ladridos de cuernos afilados
estallan sobre el puente de las sienes
para despertar la pena que latía en el olvido.

Qué angustia se desborda cuando silba la noche,
cuando rueda por la frente el sabor de la derrota;
parece que la sangre discurre en un glaciar
arañando con su lengua el cauce de las venas.

Y aunque un miedo felino clave sus zarpas en el pecho,
las ansias de volar jamás podrán frenarse:
Siempre habrá un beso que cuelgue de los labios
como bálsamo de amor donde sanen las heridas.

Arriba y abajo,
memoria y soledad en fraternal connivencia
danzando locamente sin descanso
sobre el tapiz donde se desangran los silencios.

*Andros

martes, 24 de diciembre de 2013

Si vienes a mí

     
Si a mí te llegas, si por mí suspiras,
te seguiré paso a paso toda la vida.

Si en tu pecho renace nueva flor
-símbolo del amor que me tenías-
te mostraré el sentimiento, sin pudor,
que en mi lóbrego corazón dormía.

Y ya no habrá otros ojos para mí
que los tuyos en las noches peregrinas,
cuando tras el cristal, ciego de pasión
y de ternura, mi ser se estremecía.

Tú, sentirás el calor deseado,
disfrutarás de mi verso escandido,
y una lágrima rosada besará
tu mejilla-señal inequívoca-
de la felicidad que llevas dentro.

Si vienes a mí, una caravana de claveles
te hará samaritana de mis sueños.

 *Andros

Letal indiferencia


                       A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra,
                            ninguna indiferencia lo cansa. 
                                                                       (León Tolstói)

Entre tanto gesto insolidario
no existe mirada más esquiva y lacerante
que la de la muda indiferencia.

Vivir en ese clima de nubes laberínticas
más cerca de la sal que del vino mulso,
donde la soledad harta de describir órbitas vacías
se enrosca en los sarmientos de su sufrida suerte,
es vivir respirando el polvo letal del fatalismo
en la arena incombustible del silencio.

Silencio y soledad, soledad y silencio,
pálidas burbujas de estériles nostalgias,
cadáveres insomnes de soles en medio de la niebla
que atados al recuerdo infecundo de sus noches
desangran la sed de sus espejos indolentes
en el cauce de sus vomitivas gárgolas.

Así camina el hombre tras los talones de la angustia.

Así se desliza por el afilado borde de sus sombras interiores
en un soliloquio permanente de marañas
a la espera de que el límpido lenguaje del amor
le rescate de la fiebre que llaga su declive.

*Andros

lunes, 23 de diciembre de 2013

De razones y sentires

 
Un aire de pasiones y bengalas,
más ardiente que el empeño de las sienes,
emerge del sayal del sentimiento
como un latido blanco de ternura.

La sangre, encendida en pie de guerra,
sacude el surtidor de las esencias
con la voz enturbiada de sus fugas
en una encrucijada de retornos.

Todo parece espejo en el paisaje
donde se arrebatan las soledades,
y hasta el párpado abierto a las ojeras
deshoja su mirada de avestruz
buscando el lago azul de los recuerdos.

Bajo este caracol a la deriva
sellado por la duda en la memoria
brota la luz de la escondida senda,
que recobra sus letras de verdad
desde el pulso de la animada frente.

Se produce un eclipse de rumores,
corolario entre rosas y cipreses:

Los corazones no alcanzan el Cielo
porque la roca es ancla de sus alas.

*Andros

viernes, 20 de diciembre de 2013

Cincuenta limoneros


Vivía pegada a los labios de la tierra
sobre el surco donde brota la fatiga,
la frente descuajada mirando siempre adentro
y en sus manos,
en sus manos el brillo del llanto de una espiga
con olor al pan trasvasado de sus penas.

Sólo tenía cincuenta limoneros
y un racimo de sudores en su cuello polvoriento;
de su boca jamás salió una queja
y en sus ojos,
en sus ojos se leían las sufridas pisadas del desprecio.

El látigo del hombre hurtó su pobre hacienda
amasada con la sangre de sus llagas,
puso vómitos de hiel en su camino
pero ella, sin ánimos de guerra,
lanzó un valiente grito desde su matriz callada
poniendo caro precio a la injusticia.

Su inmenso sacrificio no fue estéril:
Otros hombres, llenos de vergüenza, enmendaron el error
y ella volvió a beber del zumo parido por la tierra.

*Andros

martes, 17 de diciembre de 2013

Halcones amarillos

 
La extremidad que martiriza al orbe
suele ser madriguera de sabuesos.

Inhóspito paisaje, honda ciénaga,
burdas añagazas que propenden
la vuelta al amarillo,
visiones calcinadas
que el hombre libre con razón disiente.

Subido en el tren del latrocinio,
rodeado de sables y cuchillos,
sobrevuela el halcón
refugiado en el son de un clavicordio
con la ley afilada entre las garras.

En el miedo, el llanto y la agonía
posa su efigie el hombre arrodillado
que despojado de su voluntad
se diluye entre blancas utopías.

No es estéril el arduo sacrificio
cuando éste se acompaña
de la voz que libera su mensaje
con sangre de poema.

Jamás el simulacro, el estallido
que acalla las conciencias
podrá poner sonrisa a un esqueleto.

*Andros

viernes, 13 de diciembre de 2013

Razones de un amor

     
 Me nombras infinito por ser pastor de estrellas,
por brillarme los ojos como espejos
si al mirarte el verso me resbala de la mano
con las notas ardientes
del afecto prendido entre los labios.

Y tal vez te acompañe la razón.

Jamás me sentí huésped del invierno
porque en el pecho me ardieron siempre primaveras,
porque entre anocheceres de calimas y besos
brotaron los asombros
sin que el tiempo abriese la carcoma,
porque en fin paseamos nuestro amor
bajo un techo de blancas claraboyas.

Por eso traducimos los pálpitos calientes
volando como rojas mariposas
ceñidas a sus retos,
por eso en el jardín de los acerbos
donde la existencia clarifica sus celajes
sólo nos crecen rosas sin espinas.

*Andros

lunes, 9 de diciembre de 2013

Las raíces del silencio



La mirada esquiva que se esconde
al amparo de un sórdido silencio
crea un nudo en la garganta
aunque se suelten las bridas
que ponen freno a la palabra.

La sombría soledad no descansa,
emerge indolente sin pausa,
y la honda intimidad
celosamente guardada se despierta
al socaire del albedrío soñado.

Desde este predio abandonado
reverdece el viejo desaliento
sin bálsamo que le alivie,
se van cerrando caminos
y la oscuridad se cierne
sobre los cansados ojos.

Mientras este árbol siente desvestirse,
sus raíces con furia desatada
buscan la verdadera razón
que es ataúd de su destierro.

En este universo gris y contenido,
donde las voces son como desiertos
y la timidez pone brillo a los sollozos,
un grito azulado lleno de dulzura
pinta delirios y extiende su fuego
por las estrechas márgenes del olvido.

Es la raíz que brota con fuerza
-espejo de la verdad oculta-
cambiando la monótona faz
del nido de sombras en que vivía
por el eco transparente de la luz
que reposa en sus umbrales.

*Andros

jueves, 5 de diciembre de 2013

Dejar pasar el tiempo



 El tiempo pasa fugaz, como fuego
que hace ascuas los bordes del seco leño.

La suave mano -fuente de caricias-
es ahora violín inanimado
que hasta enmudece el latir de la piedra.

Corre el tiempo y recrea la memoria
-tantas veces larvada entre silencios-
y su lento discurrir es tan torpe,
que se funde en abrazo con el olvido.

Mas aún quedan vestigios de la luz
-volcán inextinguible de pasión-
que brotó del manantial de la palabra.

Y es que aunque el tiempo vuele inexorable,
la piedra, que quiere sellar su huella,
busca su soñada razón de ser
bajo el canto encendido  del amor.

*Andros

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Tardes de diciembre

   
Tienen fiebre las tardes de diciembre.

Acosadas por el tedio,
acuden al suicidio de los huesos
para lubricar con su colágeno los cristales
donde se miran las uñas del delirio.

Equilibradamente inestable,
atrapado por los nudos del verbo fatigado,
me asalta una espiral de pálidas imágenes
insumisas a la ardiente caricia de los dedos.

¿Por qué la risa blanca no amanece en mis letras invernadas?
¿Por qué se duelen todos mis rincones
oyendo como gritan los latidos de la sangre
sin poder escapar del laberinto
de las sombras que se alargan meciendo la fatiga?

Imposible, no hay respuesta:
Un mutismo pertinaz se llega hasta las sienes
obligando a la conciencia a enterrar su voz
por no encontrar la llave de su vital sabiduría.

*Andros









































































sábado, 23 de noviembre de 2013

Alma rota

     

De tanto sufrir por su herida abierta
el alma se lamenta de su suerte,
a la espera que la anhelada muerte
al dolor en sosiego le convierta.

Cansada de vivir, surge el delirio
que dibuja el declive de la mente
y la duda es la nota permanente
que agrava la crueldad de su martirio.

¿Cuál sería el delito cometido,
cuál la causa de tal padecimiento
que le hace caminar extenuada

buscando los porqués de lo acaecido?
No hay razón que dé luz al pensamiento:
¡Se nace, vive y muere de la nada!

*Andros

Palabra ciprés


                                                                                                             

                                 

Siento seca la savia en las raíces
y el mutismo me hiere la elocuencia.

¿De dónde viene el silencio desteñido
que suspira en esta fragua abandonada?

No nació de la lluvia de las nubes
ni del vértigo que causa la locura,
ni de las cumbres que peinan con su niebla
las invisibles cenizas del olvido.

El luto que viste mi lenguaje
y oscurece su verbo fatigado
nació del polvo de la tierra
batido por el viento del dolor,
que en cabalgada cruel
cegó la luz de mis pupilas
zurciendo telarañas en los ojos.

Ahora, como esfinge de mármol,
el eco de mi voz está apagado,
la frente, de piedra, luce sus huellas
y el triste corazón, que llora,
esconde su remota soledad
bajo la alargada sombra de un ciprés.

*Andros 

viernes, 22 de noviembre de 2013

El verso y su sentir

   
Cuando el ánimo llama a mi puerta,
ebrio de ilusión y ciego de amparo,
acaricio la pluma entre los dedos
como un buril grabando en plata
la flor que da vida al pensamiento.

Esa flor que tantas veces se resiste
a albergar sus aromas en el viento,
es la voz que discurre generosa
por el cauce del hondo sentimiento.

Pero surge la duda hamletiana:
"ser" o "no ser" de la música en el verso,
de su rima, su medida y lo demás
que sembraron los escritos de otros tiempos.

¡Qué más da si lo antiguo se hace nuevo,
si cantos del Carnaval de ahora
églogas de antruejo fueron!

¡Lo que de verdad me importa es el sentir,
sentir profundo y sincero,
que la palabra libre se vuele
y al escucharla o leerla
produzca el placer que sueño!

*Andros

domingo, 17 de noviembre de 2013

El verso y la flor



A mí, juglar de vuelos imposibles,
que llevo esculpida en piedra
la sencillez por origen
y la verdad por bandera,
no me mueven mujer para quererte,
ni el boato, ni las ansias de poder,
ni la infinita riqueza.

Desde la cuna, llevo prendida en el pecho
la flor que me sembró mi madre,
tierna flor de sentimiento
que con esmero cultivo cada día,
como el mejor jardinero.

Esa flor, como violeta escondida
que viste de humildad mis sueños,
es la flor que yo te ofrezco
desde mi pobre jardín
cubierta de amor sincero.

Tómala como regalo, guárdala como recuerdo,
llénate de su fragancia
y, si la nostalgia te invade,
estréchala sin soltarla
como se abraza un deseo.

*Andros

jueves, 7 de noviembre de 2013

La fuerza del llanto

 
En la fuerza del llanto
se intuye el desaliento de la rémora,
el sentimiento de los sueños rotos.

Parece que el crepúsculo,
sobre el lienzo extendido de su imagen,
quisiera guardar el momento exacto
que nos hiela como un alud caído.

Las gotas de lluvia, como mensajes,
derrochan toda su melancolía
con el candor de un vuelo de claveles
y en el brillo sin par de sus reflejos
puede verse la sombra del lamento.

¿Quién puede resistir el estiaje
definido en el ántrax de un glaciar
cuyo rostro supura la razón
del agua que descubre el sufrimiento?

En los iris del llanto
se busca una salida al propio injerto,
a la fuga de auroras,
al martirio que bebe de sus ascuas.

Las lágrimas sorbidas a los sueños
congestionan la luz de los espejos.

*Andros

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Espejo de un alma solitaria


   
Rizando reflejos en tus blancas sienes,
se tornan grises las luces que te asoman
por el puente colgante de las cejas.

Con la férrea voluntad a la deriva
y un viento columpiado entre mil sombras,
te brota un palabreo sobresaltado
que eleva los sueños a las nubes
desde una soledad mal interpretada.

Son como gotas de cristal
vertidas en las noches de insomnio
sobre un lienzo inacabado
al perder su fuerza y su frescura
las notas que ponían primavera en el paisaje.

Con este freno entre los labios
la voz oculta los ecos del recuerdo,
los suspiros emiten su grito ceniciento
y el gozo se consume lentamente
desde el silencio que ahoga los deseos.

Es así como estás, confundido,
sin savia solidaria entre los dedos,
casi siempre con el paso cambiado
y con un acre latir de vino mulso
que llena de rubor tu sutil melancolía.

!Qué muralla de granito la de tus paredes!

Sobre el pálido islote de tu rostro                                                                                                                 sólo bullen simunes de desierto.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      *Andros

martes, 5 de noviembre de 2013

El beso y su vuelo


Hay veces que un beso no es nada:
la gota insinuada de un frío simulacro,
el mensaje falaz de un espejismo,
la firme voluntad sin pulso
que hace sonar el clarín de la añoranza
buscando abrillantar los espejos de su eclipse.

Otras veces un beso es más que mil palabras:
la sutil convergencia del flujo de dos ríos,
un injerto florido de pasión entre vidas paralelas,
el ignoto collar de amatistas de la luna
que hará fulgir las hojas del ocaso
para no morir jamás con sed de luz.

Un beso es inequívoca señal
del fuego que discurre por las venas,
del aria triste, suspiro de un juglar,
inspirada al contemplar un rosal de flores secas.

Al besar se disparan los instintos venatorios
y el costado se flagela al sentir la fuga de sus alas.

*Andros

Aires de soledad

   
Apacible, la soledad dobla las esquinas
de las distancias cortas
esas distancias donde se ahogan sin remedio
las quimeras que habitan en sus fugas.

Y aunque aúpa su gozo con el brillo del lenguaje,
el frío no la invita a presentir
los placeres que encierra el juego de las letras.

Busca la voz dormida
que sestea entre azules madrigales
con la esperanza vana de acallar
el pulso donde nacen los eclipses.

Y no resulta fácil
encontrar en la palma que guarda la memoria
todo el acervo de las almas de interior roto,
porque el aire que habitan los encuentros
es aire que desborda su sed de escapularios.

La soledad, de tanto mirarse en sus adentros,
resbala en las paredes de su sombra.

*Andros

lunes, 4 de noviembre de 2013

Como gotas de rocío

 
Quiero escuchar la tierna melodía
de tu cálida voz dulce y serena,
soñar, vivir, y ver como mi pena
se viste con la luz de tu alegría.

Al libar de tus labios su ambrosía,
mi boca de la tuya queda llena.
Nunca dicha sentida fue tan plena.
¡Por volver a vivirla, moriría!.

Deseo junto a ti seguir soñando,
ser el fuego de tu pasión ardida
y volver tras tus huellas caminando.

Nunca más notarás mi rostro frío.
Tu mirada, jamás será perdida.
¡Seremos frescas gotas de rocío!.

*Andros

Equívoca ambición

 
Por querer ser todo sin ser nada,
fue apartando de sí
el venero de su musical sonrisa,
la gracia de su verbo, su lozanía...

Y aún dejó más al borde del camino:
Dejó su sentimiento de cristal,
su savia nueva, los sueños infantiles,
su inefable voluntad, y los amigos.

Sólo,
parecía un madero en medio del naufragio
con los ojos replegados, sin aliento,
último vestigio hecho barro
de una arquitectura rota.

Ese fue el destino de su desmedido afán
hasta el punto que,  perdido el equilibrio,
las huellas selladas por sus pasos
podrían ser la imagen olvidada
de su lóbrego sepulcro.

*Andros.

viernes, 25 de octubre de 2013

Si no supe verte

   
No, no me digas

que siempre puse tintes de carbón

sobre el blanco de tus manos,

que tu ligera nave

estuvo varada largo tiempo

porque fuí viento borrascoso

que siempre te azotó por el costado.


Si te hice caminar descalza

mientras mis pies surcaban las alturas,

si no supe ver tu desvalida realidad,

sólo me queda

declararme reo de tamaña culpa

y saciar la sed de perdón impenitente

bebiendo gota a gota toda la lluvia

de tu llanto misericordioso.

*Andros

jueves, 24 de octubre de 2013

RosaBlanca



Desde la vieja taula de mis sueños
buscaba tu mirada,
pero las claras aguas de tus ojos
mis ojos no encontraban.

El llanto contenido tanto tiempo
-su lágrima rosada-
pintaba los rocíos del otoño
en la tierra pálida.

Se escapaba la mano dibujando
senderos de nostalgia,
mientras una rosa blanca nacía
en el jardín del alma.

Hojas caídas, árboles desnudos,
luz en piedra dorada,
dulce canto de amor que se venía
en voz de mi guitarra.

Surgió ardiente la eterna fantasía
de la fuente que mana
los invisibles racimos de fuego
de la hoguera callada.

Eres tú, tierna flor, quien encendiste
la luz de tu mirada,
quien hizo realidad mis viejos sueños
al ser mi rosa blanca.

*Andros.

martes, 15 de octubre de 2013

Estás ahí

   
Como aroma de flor en el campo
que inunda de esencias el alba,
así se me nacen los ríos
de amor en el alma
cada vez que me miro en tus ojos
y me besa tu tierna mirada.

Como estrella que luce en la noche
al vestir presumida sus galas,
así se me brota el recuerdo
que, dormido entre nostalgia,
devuelve la pasión encendida
a la carne haciéndose llama.

Como hiedra que pinta su verde
en la piedra en silencio tallada,
como alondra que anuncia la aurora
con su canto en tierra lejana,
así me renacen los sueños
de abrazar tus tímidas alas.

Y por eso te busco , te busco
sediento con sed abrasada.

*Andros.

jueves, 10 de octubre de 2013

Insomnio


Bajo el tul del insomnio que me abraza
se descansa este otoño mortecino.

Mis manos se dirigen hacia el Cielo
buscando la razón del vino amargo
que embriaga de dolor los pámpanos del alma.

Ese alma que me habla claramente
del porqué de las tramas del pasado,
que urdieron en la sombra mi mortaja.

Ahora lo comprendo.Con el tiempo
el fuego se consume y es la hora
de bañarse en un río de cenizas.

¿Cómo volver a repetir el goce
y fantasía ardidos en hoguera?

¿Cómo albergar en las albas cimas
de la aurora sus cantos estrellados?

¿Cómo buscar en las olas del mar
las respuestas a tantos sinsabores?.

Mi próxima andadura será lenta
sin el cálido sol de  mediodía
y hostigada por vientos de cansancio.

Viviré noches enteras, sombrías,
hibernando letargo prematuro
empapado en agraz misantropía.

Momento a momento, teje que teje
me huiré de las tinieblas de este mundo
cerrando las puertas a oscuros sueños.

Porque a veces soñar es el morir
y nunca se puede morir dos veces,
aunque miles de sueños alimenten
los deseos que impregnan el recuerdo.

¡¡Por eso ya no sueño con mi sueño!!.

*Andros.

Insatisfacción


Estaba el alma despierta
y el cuerpo estaba despierto;
la sangre ardiente fluía
de la fuente del deseo.

Callada iba la memoria
buscando el vago recuerdo;
volvía sobre sus huellas
selladas en otro tiempo.

Era música cansada
de tanto vestir silencio,
suspiro de añil teñido
por confuso pensamiento.

Qué inquieta se viste el alma,
cómo se hiela su aliento,
cómo vaga desquiciada
caminando su desierto.

Ya nada le satisface,
nada le da su contento,
es caballo desbocado
que con loco galopar
cabalga eterno destierro.

¡Qué triste y sola está el alma
al no realizar su sueño!.

*Andros.

viernes, 14 de junio de 2013

Espigas de mayo

   
Este tiempo, reflejo de contrastes
que espiga los gemidos de los ecos,
fluye verde entre el limo de sus huellas.

Las hondas cicatrices de la tierra
-espejos de polícromos recuerdos-
nos muestran a través de su semblante
el lecho donde yacen sus agravios.

Cuando el día dibuja sus fatigas
sobre el hueco tapiz de los aleros
y en las cárcavas ríen los pájaros,
la vida es la fachada de un poema.

Es entonces que el cielo se nos abre
con la llave de blandas cerraduras
y el vértigo que flota por las sombras
se deshoja entre llamas de guirnaldas.

Qué no se sienta nunca el universo
huérfano de luz en sus ojos turbios.
Qué las curvas cerradas del instinto
no abandonen los sueños de los tilos.

Es preciso que el grano se haga fruto,
que abrillante su piel en la memoria.

Y desde la saliva de los labios,
regar el lirio azul de la palabra
para que en este mayo sin orillas
afloren su caudal nuevos guadianas.

*Andros

sábado, 8 de junio de 2013

El brillo de los hechos


Hay hechos que concluyen la palabra,
las ideas, la legitimidad
donde forjan su impronta los perfiles.

Poner alas al noble sentimiento
no siempre garantiza
alcanzar el cénit en el vuelo
pues al ser limitado el territorio
la mutación transgrede
las ansias del impulso.

Si los hechos azotan las esencias
tiemblan las raíces,
nos invade la pasión, y al ardernos
los deseos por ser lo que no fuimos
se derrama el crisol de los agravios.

Por eso tras la huella que marca la existencia,
-estímulo que a la razón convoca-
siempre aguarda el límite que roza lo imposible.

*Andros

lunes, 3 de junio de 2013

El amor hecho palabra


Intento vanamente conocerme
hurgando en el crisol que me conforma,
a contratiempo, sin quejarme,
abierto siempre al pensamiento
que da vida al verso bien nacido.

En este mundo de sonrisas huecas
donde todo es competición o desdén,
sólo el amor hecho brasa
fertiliza la sed de las urgencias
que son el fruto de mi pobre hacienda.

Consciente soy sin detenerme
de la urdimbre que teje el equilibrio,
del escaso eco de su verbo malherido
que trata de asomar su rostro
con el pálpito desnudo
que le confieren sus raídas alas.

Llevo prendida la fe sobre la frente
tocada por la sangre hecha un espejo,
donde los helados sueños sudan fuego
cautivos del deseo de evadir
los lamentos de su acre desencanto.

Con frías soledades a la espalda
las espigas del gozo me yacen inclinadas,
mi pulso el silencio lo acaudilla.

Sólo me queda el amor hecho palabra.

*Andros

domingo, 2 de junio de 2013

Entre idas y venidas

 
Tal vez algun día puedas explicarme
porqué siempre te marchas antes de llegar,
porqué de tu sobrio perfil de pianísima dulzura
se desprende un aura de gris escalofrío
que trasciende más allá de los umbrales del silencio.

Yo quisiera ser cinta de fino celuloide
que absorbiese hasta el último fleco de tu sombra,
asirme mentalmente a los escotes de tu ardiente rebeldía
y en un impulso  de fuegos amorosos
convertir las estrellas del pensamiento
en un sendero azulado de vitrales
donde saciaran su sed de luz cada uno de mis versos.

Porque sabes bien, muy bien,
que la fuente donde manan mis esencias
se nutre del impulso alado de los sueños,
de unos sueños que despiertan pájaros ávidos de vuelo
cada vez que refugias tus ojos en los míos.

Por eso,
cuando en las interminables noches de vigilia
el rostro y la voz descomponen su figura,
busco la cálida corola de tus rosas
con el tímido afán de lloverte gotas de rocío.

Por eso,
entre tú y yo se rompe el equilibrio si entre idas y venidas
la pasión que derraman los costados
se viste con el frígido albornoz del desaliento.

*Andros

martes, 28 de mayo de 2013

Entre pulsos y distancias

 
Desde el profano ardor de la vejez,
con la memoria a cuestas,
se encienden las arterias
hasta llegar al rojo de la frente
para calmar la sed de los declives.

Es tiempo de añoranzas,
de regresos en círculo al lenguaje
que fuese cobertizo
donde la ingravidez de las promesas
guardaba sus pecados veniales.

Es hora de que el polvo que nos cubre
deje ver en el brillo de los ojos
las raíces del alma,
el canto inaudible del pensamiento
y el acre raciocinio
que vibra en el tudel de las gargantas.

En esta encrucijada de deseos
es bueno preguntarse
si el pulso y la distancia
fueron manantiales ilegibles
que sellaron la voz de nuestras sienes.

Porque al final del túnel,
sólo entre mosaicos y caravanas
puede verse el color de cada huella.

*Andros

lunes, 27 de mayo de 2013

En el teatro de la vida

 
Después de tantos años
rescatándome del vértigo ardiente
que concluye en el frío de las manos,
he vuelto a convertirme
en el tallo de hojas verdes
donde posan su luz los ademanes.

Es verdad, no parezco
ya la imagen del hombre contra el mundo
ni mis sueños se nutren
con éxtasis de mitos alienados
incapaces de intuir
el poso donde fraguan las historias.

Sólo soy un actor,
pero eso sí, actor de sienes blancas
cuajadas en la cruel dicotomía
de ser ángel en vuelo
o quinto jinete del apocalipsis.

En mis ojos, espejos de un naufragio,
ahora pueden verse
la flor de los oráculos,
el insomnio larvado por la angustia
y el grave escalofrío
que aventa sus pavesas
reposando entre nubes de sudarios.

Y así voy, mostrándome
sensible, sin aristas, sin enigmas,
con la mirada fija en el tiempo que se escapa.

*Andros

miércoles, 15 de mayo de 2013

Húmedas palabras


   
Siempre te busqué como agua en el desierto
por estrechos claustros de vigilias,
por senderos de risas que tanto visitabas
con tu sombra azuzando los talones
sin encontrar la voz que respondiese
a cada latido de esta presencia abandonada.

Sobre la frente me brillaba un nido de pájaros dormidos
y de las manos me colgaban racimos de nostalgia.

Estaba tan solo, tan hundido en el silencio,
que el ciego sol de la añoranza -lázaro de sueños-
clavó sus falaces rayos de brillantes
sobre gotas de sed que escondían mi espejismo.

Era como empuñar el aire con los ojos,
como vestirse del azul robado al cielo
convirtiendo la íntima emoción de los costados
en un espejo convergente de lúcidos contrastes.

Y así sigo,
perdido en noches negras de alientos congelados
con una fina angustia coagulada entre suspiros
lejos de ti, sin alcanzarte, a la espera que el azar
me traiga la dulce humedad de tus palabras.

*Andros





Entre dudas y respuestas



No son llamas que nacen de la sed
ni ecos revividos del pasado
los trazos que dibuja la memoria
cansada de vagar por los pasillos
de un ciego laberinto.

¿Acaso los deseos que brotan de las sienes
envueltos en suspiros de nostalgia
son remedos de un sueño de verano
al que un negro anochecer quebró sus alas,
o es la sombra que refleja
la lágrima dorada que rodó
por las paredes del noble sentimiento
al perder su joya más preciada?

¿Dónde se acuna esta duda mantenida?

La levedad del ser es tan frágil,
que sólo se mira en los espejos del vacío.

¿De dónde vienen los grises
que tiñen el azul de este paisaje?

Quién sabe si un suspiro de mujer
marcado por la ausencia,
es la respuesta sellada sobre el viento.

*Andros

miércoles, 20 de marzo de 2013

Rojo y libre


 Con la furia del libre pensamiento
tremolan las banderas
y la vena dolosa de los sueños
libera su caudal
sin temor a las fiebres amarillas.

Cuando las alas se bañan de plomo
se silencian los pájaros
y el tímido tudel de los oboes
estrecha su garganta
como un negro desván sin claraboyas.

Todo sin un volar de golondrinas
parece mas baldío
porque si las ventanas son cerradas
los pálpitos se acallan
entre la mordacidad del silencio.

El rojo da color al albedrío
y por eso la sangre
acude al carnaval de la palabra
cabalgando veloz hacia el Parnaso.

Rojo y libre, colores de igual hábitat,
haciendo realidad
la vieja ensoñación de ojos ardiendo.

*Andros

viernes, 15 de marzo de 2013

Imbricación


Dices que sabes como soy, que tus ojos
descubrieron la raíz de las esencias
al sentir el aliento en nuestros retos,
que el amor que cobijan tus rincones
es perfume de almíbares sorbidos
en el cáliz que guarda las caricias.

Cándida paloma, ávida de sed,
bebiste de mis fuentes abisales
el mágico elixir
que ahora perpetúa tu embriaguez.

¡Qué dicha te desborda
al saber que eres  flujo de mi suerte!

Caminas siempre sonriente por la vida
consciente del color de tu presencia
sin ansias, con extrema sencillez,
prendida en una nebulosa de deseos.


Todo gira en torno a ti con el signo
 de la gloria, tan llena de reflejos
que hasta el rayo minimiza su eclosión
si al brillar pretende iluminarte.

Y yo sigo igual, como mitad tuya,
tras las huellas que marcan tus latidos
con un nido de alondras en la mano,
y un cantar desnudo a flor de piel.

Por eso nuestros pasos vivaquean
los mismos horizontes.

*Andros

Tu estela


     
Abierto el pecho, el corazón ferviente
del noble templo al que Amor consagra
su tierno gesto y su leal palabra,
mantiene al alma con su luz ardiente.

Creciente fuego de reciente llama,
brillante estrella que a la Tierra vino
volando en brazos de fiel Destino
para escuchar la voz que la reclama.

De tu luz argéntea nació la estela,
níveo camino de azucenas lleno,
que mis pies besaron con gran cuidado.

Viniste a mí rauda, fuiste gacela,
céfiro cálido de aromas pleno
que acarició mi rostro enamorado.

*Andros.

martes, 5 de marzo de 2013

El silencio de las piedras



Aunque llevas la frente despejada
tu mirada de cuarzo te delata.

Sigues igual,
aferrado a las valvas de tu concha
mirando siempre adentro,
poniéndote vendajes donde no existen heridas,
con los sueños replegados
en estéril huída hacia la nada.

Niegas una y otra vez
la imagen que percibes de ti mismo
al ver que se diluyen como el humo
las nubes de laurel, esas nubes
que coronaban tus viscerales sueños.

Y ves, perdido el pulso,
como los rayados colores del espectro
prefieren sonreir junto a la lluvia
antes que ocultar las luces de su idilio
tras las cerradas sombras de la noche.

Por eso,
abre el círculo que oprime tus raíces
mostrando sin reparos el clima de tu gruta,
y así podrás sentir
el rumor que sobreviene lentamente
al contemplar el silencio de las piedras.

*Andros

Tras el párpado que sueña


 
Ahora que soy huésped del invierno,
corazón de piedra, tierra quemada
en la isla donde los sueños duermen,
ahuyento los fantasmas del silencio
para izar las palancas de mi vuelo.

Bajo un palio de nubes peregrinas
se me encienden las velas del recuerdo,
y aunque la fiebre azogue los cristales,
un caudal derretido de amapolas
se retoña en la tez de las palabras.

Sólo busco la seda de unas manos,
el temblor incendiado de unos labios
que sepan descubrir mi selva virgen
y el flujo cristalino de una fuente
donde brillen los tibios parlamentos.

Sólo así, la pasión podrá habitarme
con mosaicos de gozo esmerilado
en la luna creciente de los ojos.

Sólo así, dejaré de contemplar
los álamos del frío.

*Andros

domingo, 3 de marzo de 2013

Mutaciones sin freno


Primero se produjo el estallido
de la voz ahogada,
resuelto a ser universo de gozo
en la mímesis que equilibra el rostro.

Más tarde, emigrándose del ímpetu,
los rumores  del pálpito
se consuelan en las valvas del ansia
a la espera del lecho que calme su fatiga.

Pero nada concluye en su avatar
de estelas y querencias
con sueños de cristales
mientras la indolencia encoge sus hombros
al ver desparramarse los manteles.

Al final sólo la norma, el cálculo
que acuna los modales,
soporta la enajenación que viste
el pulso del vértigo entre las sienes
con el fruto que brota de las piedras.

Tal vez con la insistencia de los tonos
se ajusten los márgenes de la ruta.

*Andros

sábado, 2 de marzo de 2013

Los idus de marzo


     
Con los idus de marzo
vuelven las notas del ardid violento,
el sabor amargo de la derrota,
el nervio estrangulado,
el olor a tierra abandonada en el rastrojo.

El tiempo indiferente al nido de las manos
es tiempo que no vuelve
porque tantas glorietas sin señales
sellaron el camino de retorno.

Y yo, pobre cantor de primaveras,
encallado en la sombra del crepúsculo
con la angustia del ojo que zozobra
repaso los pedazos que el silencio
jamás dejó brillar en mis espejos.

Y es que donde no trasminan las vidrieras
no se sabe donde acaban los desiertos.

*Andros

jueves, 28 de febrero de 2013

Las ojivas del tránsito (II)




                     II

Y ahora, que ya es hora
de entreabrir a la luz los ventanales,
suaves tintineos de liras rotas
alebrestan esbozos de sonrisas
en el girasol que huye de su ocaso.

Es tiempo de palomas
que doblan los recodos del encuentro,
de evasiones robadas al reposo
más allá de sus límites y fugas,
es tiempo, en fin, de espejos
que redimen sus brillos
en una metafísica envolvente.

En la arena, refugio del recuerdo,
quiso el mar desbordar su contratiempo,
regresar a su origen de ola muerta
como hacen los vilanos
al trascender su intimidad desnuda.

Y es que entre tantos fósiles descalzos,
el eco de la ausencia
se encarna en el dolor de la memoria.

*Andros

Las ojivas del tránsito (I)


                        I
                                   
                                            Blanca fuiste, blanca nube
                                            dejando atrás del vértigo su sombra.

                   
En el vientre callado de la noche,
huyendo del insomnio que no cesa
se gestan las urgencias de los vuelos,
el lúbrico aguacero,
la excentricidad cósmica del ansia.

Desde esta plataforma de iceberes
propende la eyaculación del verbo
en leves oleadas de cansancio
y en el grito que cuelga de los labios
la razón aparece asesinada.

Viajero de ocasión, el pensamiento
comulga con el fuego del espíritu
para abordar el ámbito
que separa el látigo en la espalda
del llanto donde hierve el desengaño.

Qué indolente se yergue la aventura
del  cautiverio amargo
si en el pecho con rostro de bengalas
sólo hierven instintos
que aposentan hormigas de nostalgia.

Igual que nunca duerme el corazón
en su latir convulso,
asomadas a las ojivas del tránsito
se descalzan estrellas
alumbrando enjambres de poemas.

Exhausta dimensión la de la noche
que arrastra sus zapatos hasta el alba.

*Andros

lunes, 25 de febrero de 2013

Seguir tu vuelo



       

Mariposa de colores con brillo de terciopelo,
brillo que a tocar no alcanza el flujo de los deseos,
despierta el alma transida de perseguirte en su sueño.

Mariposa de colores, déjame seguir tu vuelo
para posar en tus alas la caricia de mis dedos,
para sentir en mi boca la dulzura de tus besos.

Y al llegarme junto a ti, relámpago de aliento fresco,
ofrecerte con mis trovas la locura de sus versos
regalo que se te ofrece nacido de lo más dentro.

Mariposa de colores, de amor por ti,  yo me muero.

*Andros