jueves, 18 de diciembre de 2014

Vivir entre silencios



Ella era una pobre mujer
perpetuada entre pórticos de soledad,
ardiendo entre ilusiones de gatos y palomas.

Su diminuta figura y su alba abierta
eran freno al temor de las tormentas
y cernida entre alientos solidarios
bordaba sus luces de celuloide
junto a los zócalos dormidos de las aceras.

Ahora, transitando la otra vida,
parece reposar en las huellas de la historia
al dejar en su lugar un grito de ternura
que nos lleva hasta el nido de sus sueños.

Cómo luce su bronce entre las flores,
paloma que se arrulla en el recuerdo.

*Andros

jueves, 4 de diciembre de 2014

Entre Eris y Harmonía



Morder la manzana de la discordia
es cubrirse de lodo y de ceguera
convirtiendo los campos de batalla
en rosario de mariposas muertas.

En el vientre del temor los límites se funden,
se olvidan las andanzas de lentos caracoles
y la noble paz, la ansiada paz de los conciertos
pierde el brillo en sus vidrieras de cristales rotos.

Para ser adalid de la armonía
sobra el humo que inciensa las cabezas,
sólo  se precisa voluntad de carroceros.

*Andros

lunes, 3 de noviembre de 2014

El llanto que huye del olvido

 

Llorar juntos es abrir la intimidad sin velos,
unir las manos para llegar a la otra orilla
buscando entre la paz de las gargantas calladas
la voz donde se duermen los ecos de los duelos.

Si el llanto es médula de soledad y de fuga,
cenáculo de ventisqueros, rumor de agravios,
se objetivan las cósmicas esencias  del miedo
volviendo las ojeras atadas al riel
donde los labios callan ínclitos desengaños.

Al llorar juntos riman las llamas de los ojos
para prender el brillo que luce en sus aljibes
sobre el sarcófago yacente del pensamiento.

Se puede reir juntos cayendo en el olvido,
mas jamás puede olvidarse el llanto compartido.

*Andros













martes, 28 de octubre de 2014

Más allá del pensamiento


 
El lenguaje que desnuda tu equilibrio
sintetiza el protegido color
de tu honda dimensión.

Lo llevas tan ligado a tus esencias
que busca cobijo tras la frente
emergiendo fluído, inesperado,
como un torrente desbordado
que parece llevar a la locura.

Mas nada en ti resulta extraño
ante unos ojos abstraídos,
que cautivos de tus gestos
abrigan nuevas sensaciones
desde la soledad de su desierto.

No sabes de finales ni de límites
sólo de principios que definen tu sentir,
espejos que reflejan tu paisaje
prendidos del azul
mientras derraman su luz inalterable.

Y todo es tan natural, tan deseado,
que el verbo que discurre por tus labios
plasma su inextinguible huella
más allá de donde se viste el pensamiento.

Esa es tu luz, la luz que me espolea
a encender tus auroras en mi pecho.

*Andros

lunes, 27 de octubre de 2014

El rostro que huele la verdad


En el rostro que huele la verdad
se atisban espejos de sol y luna,
liturgia del empeño
paseada por los claustros del abatimiento.

Con el ansia que marcan los límites profundos
y los ojos caídos,
los labios empolvados de salitre
son mímesis del miedo
donde se reconocen los orígenes.

Para ser sismógrafo de ilusiones
y tener aliento en los zapatos
es necesario abrir el nido a las palomas,
inventarse de nuevo,
llenarse de luz para escapar de las tinieblas.

Sólo así las acequias de la sangre
latirán con los ciervos del deshielo.

*Andros

viernes, 24 de octubre de 2014

Sellar tu huella



 

Qué hermoso es contemplarte siempre
sonriendo con la mirada abierta,
desafiando tiempos y distancias
para sellarse en tu huella.

Qué feliz se viste el aire
si al cantar, tu voz se vuela
bordando aristas de silencio
con hebras de fina seda.

Qué verdes lucen tus ojos
entre sombras y tinieblas;
son fresca hiedra que trepa
brillando de sentimientos
la oscuridad de la piedra.

Llora el invierno tristemente
lágrimas de frío yertas,
que como perlas transparentes
serán gotas de rocío
sobre tu deliciosa hierba.

Y se espeja el alma cansada
de su pálida tristeza
al girar la rueda del amor
y sembrar con diáfana luz
los umbrales de su puerta.

Qué ardiente se navega el alma
tras consumirse su niebla
y tras secarse su lágrima
que resbalaba escondida
en la raíz de su tierra.

Qué alegre resulta verte
como azucena despierta,
saberte aroma encendido
aún sin ser la primavera
y llegarte, llegarte hondo
con la palabra desnuda
como una desnuda estrella.

*Andros.

lunes, 20 de octubre de 2014

El peso de los mitos



Esclavo de pecados capitales,
agitado en un río sin espejos,
he sentido la voz del abandono
en el cráter vacío de los ecos.

Por eso, inquilino de la niebla,
busqué tus manos entre mis adarves
en el sitio donde crecen los sueños
allá donde las lunas de marfil
cristalizan la piel de sus armiños.

En mi rostro brillaban las estrías
como si un látigo desgavillado
hubiera disparado su calima.

Y tu estabas allí como siempre
sin mirarte, asomada al cielo,
con el labio buscando la otra orilla,
muy feliz, dibujando escalofríos.

Ahora, repasando la memoria
esmaltada de blandos arambeles
nos sacude su aliento el viejo mito:

Somos cantos rodados oscilantes
sobre lechos de arenas movedizas.

*Andros

viernes, 10 de octubre de 2014

Reverdecer



 Mis sienes se cubrieron de blancura
al tiempo que la vida iba pasando
y el otoño lejano fue llegando
con sus hojas pintadas de amargura.

Largo el camino, corta la ventura,
de abrojos el destino fue sembrando
mi jardín.Aún así, seguí remando
para no hundir la barca en la locura.

Hoy en mi leño seco he conseguido
que la brisa que sopla de costado
ponga el verde en sus ramas descuajadas.

En ellas se ha prendido un nuevo nido
que cobija mi verso ya olvidado
para cantarlo en nuevas alboradas.

*Andros

jueves, 9 de octubre de 2014

Pétalos de fuego





Quiso el azar traerme de tu boca
el fuego de sus labios,
pétalo envolvente
donde la miel del beso se desborda.

De los ojos te brotan los mensajes
de pasión que en el corazón escondes
y una fiebre de fusas y corcheas
-síntesis del gozo-
articula tus musicales ansias.

Eterna es la conjura que concluye
el vértigo en abrazo
haciendo de tu natural escorzo
un juego, un designio presentido
donde ganar la guerra de los años.

Al ritmo que dibujan los meandros
vivaquean secretos los cortejos
y tanto recorrido
se despierta en los gallos de mis sueños.

Te lanzas locamente al borde de las llamas
convirtiendo los ecos de las piedras
en latidos donde el amor se enciende.

Y es que desde las yemas de tus dedos
se percibe el fragor de las hogueras.

*Andros



miércoles, 8 de octubre de 2014

Pasos al frente

 
Al huir del añejo contubernio
la soledad descansa,
se encienden las estelas apagadas
y el ínclito recuerdo
sana las heridas de las emociones rotas.

Sin la teoría de cristales empañados,
no han lugar los pasos de cangrejo
ni tampoco los tigres con dientes afilados,
sólo brilla la paz
sobre el escudo fiel del equilibrio.

Entonces los trapecios de las manos,
siempre joviales, abren sus ciegas inocencias
al vuelo de la libertad perenne.

Es así como brota en la razón
el lúcido concierto de flores y delfines.

*Andros

martes, 7 de octubre de 2014

Hojas muertas


¡Ya están aquí las hojas muertas!

Caen jadeantes sobre los hombros
como el resbaladizo llanto
de un amor madurado hasta su ocaso.

Con su palidez a cuestas, sin prisas,
cierran sus párpados exhaustos
buscando el beso del mantillo verde,
que contempla su lento sollozar
en la estela de su ligera danza.

Es el otoño mortecino hecho silencio
el que se cierne sobre el valle
desnudando en agonía interminable
la extensa sinfonía de vida
que exaltaba su victorioso colorido.

Y yo, como pájaro emigrante
que bate en retirada sus plegadas alas,
desde este perfumado paraíso
que desnuda entre brisas su paisaje,
elevo un canto lastimero de tristeza
abrazado al recuerdo enajenado
de otros tiempos muy floridos
cuando mis manos acariciaban las hojas
como si fuesen aladas mariposas.

Así reposan todos mis adioses,
en la clámide ancestral refugio de mi esencia.

*Andros

domingo, 14 de septiembre de 2014

Puentes de papel

   

La distancia que separa nuestros labios
oscurece la visión sutil del horizonte,
apaga las huellas dactilares de los sueños,
al pecho lo hace espalda,
y la ardiente carne, entre nostalgias,
se consume solitaria de sus alas prisionera.

En este triste devenir de cósmicos silencios,
la aurora siempre se despierta con velos negros
y los ciegos girasoles, como linternas llovidas de los astros,
desfilan en cortejo de pálidos recuerdos.

Pero yo,
torbellino incandescente de pasión,
refugiado tras las sombras del deseo
me veo agitando abanicos de ternura
tras la brújula que filtra los caminos de la ausencia.

Por eso,
desde el riel de la palabra,
busco tender un puente a la distancia
con una plétora de versos en la mano
hacia el nido interior donde brotan los suspiros y los besos.

Con este tipo de moneda se garantiza
la intención subyacente entre mensajes.

*Andros

viernes, 12 de septiembre de 2014

La difícil huida hacia lo abstracto


Hasta cuándo



   En este mundo de cristales rotos,
donde abundan oscuros laberintos
y el tiempo discurre inexorable
con sus horas a paso cambiado,
se alza la voz callada e inocente
de una tierna infancia maltratada
que vive destinada a la miseria.

Es el grito desnudo de la imagen
que conmueve, desgarra y enajena,
que proclama sed de amor en cada rostro
y el hambre de pan en el aliento.

¿Cómo puede el ser humano
permanecer sordo e impasible
ante tan cruel despropósito?

¡Ellos están ahí!, ¿hasta cuándo?

Y yo que camino al borde del abismo
con un sereno vivir cansado y yermo,
donde a veces me inundan los sollozos
y el vértigo me ahoga con sus manos,
pido a Dios que en la paz su cosecha
sacuda las conciencias de los hombres
para que tanto dolor y tanta angustia
se borren de las cuencas de los ojos
de esos niños -náufragos vivientes-
que duermen sus sueños y sonrisas
en los estériles brazos del olvido.

Sólo así se llenarán los vacíos
donde arden sus pálidas miradas.

*Andros

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Caricia viva


       

Los claros cristales de tus ojos
me dieron la visión de lo importante
que se oculta bajo el atrio de tu altar.

De las profundas raíces de tus sueños
brotan tiernas y templadas las caricias,
que varadas vivían el olvido
en anocheceres de lunas rotas.

Hablan por ti,  espejo de tu esencia,
mies productiva nacida de tu origen
que emerge triunfal entre las sombras
de rescoldos sollozantes, sellados
sobre el umbral que apagaba tu sonrisa.

Tienen grabado en sus aires de ternura
el eco  de tu vuelo,
la luz ardiente del gozo estremecido
y el éxtasis de un corazón callado
que nunca apaga el calor de sus latidos.

Llevan abiertas sus alas al paisaje
con el vigor que proyectan sus deseos
poniendo su acento y sabor lozano
más allá del horror que ahoga la quimera.

Y aunque humanas, parecen tan divinas
que al rozar el blando cauce de las venas
un remanso de paz se transparenta
sobre el nácar desnudo de la piel.

Así eres tú,  pájaro de ensueño,
caricia viva que enardece de pasión
las ascuas del dormido sentimiento.

*Andros

lunes, 24 de marzo de 2014

Tardes de atalaya



En tardes de atalaya, junto al mar,
la nostalgia precipita paz en sus bengalas.

Al llegarse la luz a las ojivas
se frena el sobresalto, brilla la filigrana,
y un ánfora repleta de diástoles
encierra la penuria de viejas cicatrices
negando la razón de los pasos arrugados.

En églogas de mar
se convierten los ínclitos recuerdos,
las curvas acentúan los lentos toboganes,
y hasta el líquido sentir es flor de algún encuentro.

Siempre igual, así son los escaneos
en tardes de atalaya.

*Andros

jueves, 20 de marzo de 2014

Renglones en blanco


   
Ahora que no escribo,
cansado de bregar tras el léxico que escapa,
sólo sombras alumbran la sed de este desierto.

Llegados al declive,
el gesto disimula su tristeza
con mirada de buen samaritano
porque ya no le caben más palabras
al ajado arcón de los sueños rotos.

Llora tanto el pensamiento, y llora
gotas de soledad,
al ver pasar el tiempo colgado a los relojes
sin otra alternativa
que la espera del verbo que no llega.

Ahora que no escribo,
ya no me asaltan sueños de gacelas
ni tampoco me llegan los cánticos del mar,
perdieron colorido mis cometas
en noches de granito y de metal.

Como lámpara de pedernal, así me siento
ahora
      que
          no
             escribo.

*Andros

martes, 11 de marzo de 2014

Habla la voz del ansia

 
He vivido sujeto a las crines del silencio
con la fiebre del ojo ensangrentado
oculto entre las celdas más sombrías
donde brotan su sed los cautiverios,
donde el fruto que brilla entre las sienes
cegaba los mensajes de un túnel sin salida.

Fui sorbido por la furia ciega de las prisas,
por sístoles de ansias en noches de veletas,
por el llanto que se aliebra en las auroras.

Viento de sal que azota la garganta
para traer aromas de mar muerto,
fueron las espuelas que anunciaron el declive
las que abrieron la voz del aguardiente en mis costados.

Y así, decidido a no morir con lunas negras,
limpiando la neblina en mis cornisas,
enciendo la fogata de las letras en vuelo
sin olvidar el rastro de los mitos
donde la voz despierta del agrio desenfreno.

Oh luz del pensamiento, concordia de mis pasos,
devuélveme la llama de tu paz
para llegar al cielo con besos y palabras.

*Andros

domingo, 9 de marzo de 2014

El vuelo que busca su reposo

 
En el pie que cojea
está la fortaleza del estribo.

Cuando sólo vibran ráfagas de soledad
y la voz descalza los jirones de la ausencia,
el cortejo enjaulado de las venas
en lugar de fundirse en la derrota
busca romper el hielo de las ánforas
con la fe solidaria que brota de las manos.

No importan los recuerdos crecidos entre ortigas
ni el retardo del vuelo plagado de vaivenes
si con una voluntad de sedas y hojas verdes
las palomas que anidan en la frente
dibujan arcoiris de paz samaritana.

Es bueno caminar aunque llore la memoria,
que rían los paisajes con luces de cometas,
olvidar las sierpes que mataban el reposo;
es bueno que los cantos que ruedan por el pecho
se ciñan para siempre a ojos que sonrían.

Y emergiendo entre fósiles de cisnes sin rostro
acercar la ternura
al cofre donde duermen las caricias.

*Andros

viernes, 7 de marzo de 2014

Los pasos de la noche


Las noches de vigilia son tan largas,
tan vacías de color,
que me han visto crecer
como nube peinada por el viento
en el quicio oxidado de las sienes.

Al paso de las horas,
entre sombras de dolor ganando esquinas,
cuando el cansancio afila los vidrios de los ojos
y el recuerdo licúa sus aladares de ceniza,
la frente se estremece buscando lo insondable:
El porqué de las ansias que asoman los infiernos.

Bajo este frío luto de aires sin sonrisa
hasta el agua se hace plomo entre los labios,
y los latidos del miedo clavan sus silencios
sobre el tiempo atado a los relojes
en un mosaico de rumores maldicientes
atrapado en la red neuronal de la memoria.

En el túnel cegado de la noche
el pulso se me envuelve en cáscara de niebla
y los blandos perfiles que adornaban mis sueños
se alejan entre rescoldos de paisajes deportados.

Es como si el grito amargo del destino
cobijara su mudez
en un viejo arcón de temor fosilizado.

*Andros

miércoles, 5 de marzo de 2014

Entre dos fuegos


Un alud de emociones pendulares
remonta mis adentros
cada vez que vistes la mirada
con el suave y vibrante revolar
de una frágil mariposa.

Esa danza flexible de tus ojos,
como olas cernidas por la brisa,
empapa el aljibe de mi pecho
con una lluvia pertinaz de verde hiedra.

A cántaros me riegas la conciencia
con brillos de paz y de diamantes
y al abrirse la luz de tu crepúsculo
la miel que te resbala por los labios
resucita los caminos del Edén.

Es tan ardiente el clima de la sangre
con imanes agitados de pasión
que las fuentes donde manan los deseos
vacían sus caudales
con un gozo despierto y victorioso.

Con tus alas desnudas en mis brazos
un tibio resplandor me siembra sueños
que vuelan como el hilo de un cometa
tratando de escaparse de las manos.

Entonces, cuando se sueltan las cuerdas
que amarraban nuestras ansias de placer,
tu fuego junto a mi fuego,
con un jadeo voraz y permanente,
desgranan la luz de las espigas
que crecieron fugazmente
en un anochecer de besos desbordados.

Y el abrazo que ciñe nuestros cuerpos
nos devuelve al temblor de la vigilia.

*Andros



martes, 4 de marzo de 2014

El cristal de tu conciencia


De tu noble y austera dimensión
nació el azul de la llama
que ilumina tu conciencia.

Se asoma tibiamente entre el silencio
acariciando el aire, intacta su color,
como un suave aldabonazo
en las sienes que aprecian su sentir.

Con el frío aparente de su voz,
su blanda timidez
va limando las aristas fatigadas
que cansadas de vivir en soledad
cayeron en el olvido vertical
de sus viejas ilusiones.

Todo en ella es mística razón
que extiende sus impulsos
en el sueño de una nube desbordada
al lucir su gótico rumor
más allá de la mirada de sus ojos.

Y es tan frágil, tan tierna,
que parece dispuesta a disolverse
bajo el ala de la huida
cada vez que zozobra su equilibrio.

*Andros




lunes, 3 de marzo de 2014

Habla la voz del abandono




Nunca supe bien de ti, nunca supe
del porqué de tus límites y ansias.

Siempre quisiste llenar tus manos
con la savia por donde navegan los escollos,
asir las bridas del desasosiego
que cerradas a nuevos horizontes
axfisiaban los vuelos de tu horóscopo.

Vivías entre luces amarillas
salpicadas por tintes de huracanes
y de tu frente-preso refugio de la infancia-
sólo sobrevenían las sales del agravio.

Ahora que despiertan mis desvelos
sigo sin presentirte a tus espaldas;
con tus fugas conviertes mis sueños de palomas
en arenas movedizas de curvos girasoles.

Y es que siempre esquivas mis alientos
ahogándolos lejos de tu singular pistilo.

*Andros

jueves, 27 de febrero de 2014

Con las manos abiertas


Abierta está mi soledad
al abrazo sincero que desborda
su brillo de cristal sobre el cirio
apagado de la frente,
y a servir de guía a la ceguera
que desliza sus pasos vacilantes
sin dejar de ser grito y silencio.

Llevo conmigo la fe firme del cedro
y el amor colgante de los sauces,
en los ojos me llamea la conciencia
y en las manos, cual paloma mensajera,
las humildes marcas de la paz
con su color insobornable.

Quiero ser juglar y peregrino,
espejo que traspase los umbrales,
luz que se abre al infinito,
fina lluvia que riegue de dulzor
los áridos silencios del paisaje.

Es tanto el deseo de querer
que sueño amando,
y al volver al camino del recuerdo
un racimo suspirado de ternura
que enciende los zafiros desolados
desde el arca cautiva de mi pecho,
por el aire va rodando.

Las ansias de vivir sin frustraciones
no rayan los espejos de este vuelo
que anida sus desnudos ademanes
sobre el lecho que sostiene
las palabras que corren por los labios.

Así, bajo el azul de fulgentes celosías,
sonríe la intimidad de mi roca
abrazada al corsé de las auroras.

*Andros

miércoles, 26 de febrero de 2014

Hilando letras

 
Con la furia desatada de la prisa
he perdido la serena paz de la palabra,
y con ella
el arca que guardaba las huellas del pasado
allá donde el grano de mostaza se hizo espiga.

Como estrellas de carbón ruedan las piedras de los ríos,
ciegos van los soles del invierno desangrándose en escarchas,
y los negros dientes de mis curvados girasoles
destapan sus temores más profundos
cuando sienten acercarse la voz de la tormenta.

Bajo este azul de inútiles burbujas
despierta rutilante la certeza de saberme
hijo predilecto de mis propias convicciones.

Y así,
revisando los vestigios olvidados de las letras
armado con el instinto afilado de una pluma
abandono el cegado pozo de viejas galerías
para derramar toda la luz larvada en mis costados.

*Andros

martes, 25 de febrero de 2014

Soltar amarras

     

En una huida hacia adelante,
libre ya de amarras y atalajes,
exhumo los armiños de las liras
que dormían entre fiebres de cristales.

Ahora sólo queda la palabra
-ceniza esparcida por el viento-
vistiendo la lluvia del otoño,
la flor, la piedra y el paisaje,
con el amor abierto que a raudales
se escapa brotando de las manos.

Tanto afán, tanto desvelo,
tanta lágrima vertida entre silencios,
tantos sueños y oscuros devaneos,
ya no son el fuego que se enciende
en las frías carnes de mi verso.

La luz que da vida a la palabra
nace de la fuente de unos ojos,
cuyo dulce mirar es tan sereno
que deshiela la voz de las escarchas.

Así vibra el bordón de mi guitarra,
con el verbo que brinca esclavizado
del harén donde bailan esos ojos,
vidriera cenital donde luce el sentimiento.

*Andros

lunes, 24 de febrero de 2014

Largo camino, mayor dicha


 
Posando fatigas al borde del camino,
con el gesto abierto y el pulso entrecortado,
voy quemando con el sol de mediodía
la cera en que brillaban mis inercias.

Ya no lloran las azules melodías,
aquéllas que envueltas en lujuria
volvieron a nacer de sus cenizas;
forman parte de la lava que el recuerdo
proclama sin secreto cada vez que un cantar
enciende los silencios.

Aunque aún me siguen las sombras del pasado,
los ojos como estrellas milenarias
no dejan de otear los rosados abismos
donde se albergan los pasajes más profundos
de un amor sumergido entre nostalgias.

Y todo es por ti que iluminas
soledades desde el mar hasta las cumbres,
para que al resbalar por mis barrancos
con tus ligeras alas envolventes
despiertes el latir de nuestros sueños.

Sólo tù y yo sentiremos la música
que el viejo arpa tenía congelada
atraída mientras duerme
por la danza desnuda que nos une.

Quebrada ya la ausencia,
elevarás tus manos con ternura
como esfinge ciega de pasión
que busca su rosa de los vientos,
y de tu voz que evoca brillos de cristales
brotará el eco desbordado de mi nombre.

*Andros

viernes, 21 de febrero de 2014

Más allá de las estrellas




Pienso que algún día beberé
de la fuente que ilumina a las estrellas
cuya luz en la tierra se apagó
dejando a la palabra entre tinieblas.

Y ya sin temor, ya sin misterio,
lucirá su esplendor el sentimiento
quedando selladas entre las nubes
las gotas consteladas del recuerdo.

El cielo se vestirá del azul
de esa palabra, de cálidos sueños,
y de los más recónditos deseos
que sufrieron la cárcel del dolor
prendidos en el tiempo.

Volveré a cantar lleno de alegría
el verso que el cincel grabó en la roca
antes del póstumo homenaje,
y mi ofrenda lustrará los silencios
de las almas que abrazan soledades.

Y así veré jugando con las letras
el rostro donde brillan los dulces ventanales.

*Andros

miércoles, 19 de febrero de 2014

Hondo es tu sentir

   
Desde tu siempre blanca timidez,
mudos se desprenden los enojos
que ocultan sus temores espectrales
bajo el rústico sayo del pudor.

Te escapas de los cantos de sirena,
del bullicio espinoso y la desidia
que rompen la cálida armonía,
y como una cítara austera
canalizas el pulso entre silencios
con su proa orientada a la verdad.

Cuando elevas tus brazos hacia el cielo
buscando ávidamente las respuestas
a tanto secreto incomprendido,
el alma se te vuela entre suspiros
al sentir su integridad abandonada.

¡Siempre fuiste un proyecto de ternura
que pronto alcanzó su realidad!.

Entre sedas se mueven tus quimeras,
entre luz y sombra, beso y azote
de un gozo trasvasado que se esculpe
sobre el lúcido cendal que te bordea.

Así te manifiestas, transparente,
vibrando en finas cuerdas de cristal,
con la frente cernida de pasiones
que labran los marfiles de tus sueños.

Y al verte segura, acompañada
por la encendida brasa de tu verbo,
el instinto recobra todo su color
y enhebra luminarias de aire tibio
sobre el ramo de acordes que conciertan
los bruñidos sentimientos de tu pecho.

Es tan hondo tu sentir, tan sincero,
que las micas que alumbran tus pupilas
cabrillean desde el atrio de tu alma
robándoles su brillo a las auroras.

*Andros

martes, 18 de febrero de 2014

Entre cartones



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Cuánta carne solitaria, oculta entre rincones,
arrastra su fracaso en el asfalto.

Son los hijos del desprecio,
hormigas de una gran ciudad, que tragando penas,
gotean lágrimas de hiel entre suspiros apagados.

Sin jugo en las raíces,
con el corazón a cuestas cargado de recelos,
lamen las heridas de sus sueños entre cartones
y de sus ensangrentados ojos de párpados inmóviles
sólo nace una mirada de abel martirizado.

Ellos son los proscritos, los olvidados,
cadáveres andantes que maquillan su miseria sobre charcos
hartos de ladrar su desesperación
sin nadie que les ayude a deshojar la flor de su agonía.
                                                                                                                                           
Qué vergüenza siento de ser hombre,
de vivir en esta tierra que escupe su gangrena
sobre el pobre paria que se pudre en el silencio.

Por eso tengo ronca la garganta y el verso se me hiela,
por eso me siento pájaro enjaulado en la tristeza.

*Andros.
























































































































































































































lunes, 17 de febrero de 2014

Hijos de una encrucijada

 
Crecimos como lirios en el fango, cautivos del temor,
con el alma ligera de equipaje
y el cuerpo encadenado al hambre y la fatiga.

Nuestros íntimos deseos
vivían ciegos en la opacidad de su destierro
y sus tristes notas, mudas de color,
alimentaban las tardes de lluvia
tras el vuelo fugaz de una cometa.

Si la vida siempre un juego fue,
juguetes de cartón y barro desfilaron ante nuestros ojos
como cebo que se ofrece sugerente
para tapar las vergüenzas del desprecio.

Éramos como olas inquietas de un mar en calma
pues nuestros sencillos devaneos
recorrían descalzos todos los rincones
sólo para vestir los trajes de la nada.

Llevábamos prendida entre alfileres
grandes dosis de amor en la zamarra
y en las manos, en las manos gran rabia contenida
en estigmas de lodo y fuego
como reflejo del agrio poso acumulado.

Nos hurtaron los sueños de la infancia
al cortar de raíz el libre vuelo de las sienes
haciéndonos brotar de la garganta
el canto agrio y monocorde de un paisaje
donde sólo brillaba la obediencia.

Ahora, desde la propia madurez,
apagados los mordaces abejones que trazaron tal calvario,
volvemos a ser un poco como niños
tratando de recomponer el puzzle de añoradas vivencias
que, infaustamente, jamás fueron vividas.

*Andros



viernes, 14 de febrero de 2014

Tras la luz que arde en la memoria


Al llegarse el olvido, lejos del apogeo,
los pasos se convierten en ecos del vacío.

Si el tiempo discurriese entre cauces de coral
cerca del labio ausente que paga su tributo,
tal vez volverían a reir las golondrinas
imbuídas de una caravana de promesas
inasibles a la voz que nutre los lamentos.

Si el silencio bebiera lenguajes de ternura
buscando entre las sombras las manos del encuentro,
un remanso de paz y corolas solidarias
podrían apagar las tormentas de las sienes.

Pero el ámbar que lucen los agrios ventanales
sólo muestra la semblanza oscura de un eclipse
y de su solitario aliento, sólo se escucha
el rumor que alabea la sed de las ausencias.

Si pudiera devolver el blanco a las tinieblas
mis palabras dejarían de bregar a ciegas.

*Andros

lunes, 10 de febrero de 2014

Eterna primavera

   
     
                                                     
 Un lúcido horizonte se vislumbra
libre de azares, miedos y tristezas,
si al estar abandonada entre mis brazos
me muestras tu sonrisa más serena.

Percibo claramente en tu mirada
que tu llama de pasión está despierta,
y que los fríos rigores del invierno
murieron bajo el fuego de tu tea.

¡Qué noches de corales encendidos nos aguardan,
qué auroras boreales nos esperan!
Seremos como los cisnes del estanque
que en sus bailes amorosos aletean.

Tu serás coronada como musa
llevando inspiración a mis poemas
y yo dejaré volar el pensamiento
que, vistiendo el disfraz de la palabra,
querrá dejar su huella.

Así viviré, tejiendo versos
hasta llegar al final de la carrera,
haciendo realidad todos los sueños
que fraguó nuestra eterna primavera.

*Andros

viernes, 7 de febrero de 2014

La voz hecha grito


Rodeado de voces apaisadas
seguiré siendo grito en el silencio
a pesar de sufrir el ostracismo.

Quizás la cobardía o la indolencia
apresan nuestros labios
y nos llevan a ser espectadores,
entre cepos de plomo,
de la inquina velada
que rapta la sonrisa de las vírgenes.

¿Por qué se enraíza tanto la anestesia
en la memoria abierta al pensamiento,
si la verdad nos dice
que el dolor con que doblan las campanas
se espeja en las estatuas derruídas?

No sólo la derrota
es refugio del vuelo de los buitres
sino también del canto advenedizo
y del ruído de sables,
porque al renacerse los agravios
las huídas se hacen más visibles.

Por eso, cada trazo en mis palabras
se enciende con las ascuas
donde apagan su sed los cautiverios.

*Andros

jueves, 6 de febrero de 2014

Difícil elección

     

Ni un grito, ni un gesto displicente,
ni tampoco el agrio chirrido de un cerrojo
parecen conturbar la paz de tu reposo.

Nada,
desde el tímido bostezo de un felino soñoliento
hasta el ronco eco de unos pasos ahuecados,
se escapa de tus hondas sensaciones;
y sin embargo, no todo ese caudal
se puede exportar más allá de las arrugas de la frente.

Sabes bien que eres grano de sal de una salina,
incapaz de discernir qué es mejor:
Romper el frente u ocupar la retaguardia.

Por eso tu discurso se nutre de la duda,
por eso te hallas siempre desolado
 y vives condenado a ser espectro
entre las espesas telarañas de la niebla.

Por eso jamás serás el violín
de un lúcido concierto.

*Andros

miércoles, 5 de febrero de 2014

Como la vida misma


Como una perla cultivada, como una perla
que se abre entre cantos de gorjeos
se derrama la mullida savia de una madre.

Cual pájaro que bebe de la fuente
para calmar su sed de dromedario,
con brazos cruzados y latidos en los labios,
modela cada hijo el bancal de sus perfiles
con el aliento colgado de su pecho.

Ella, entre ramos de suspiros y claveles,
con los sueños a cuestas, eleva su figura
poniendo siempre paz a las tormentas.

Y en las noches de dolor, cuando aprieta el insomnio,
cuando el corazón herido busca su reposo,
su voluntad de piedra apaga las ausencias
sembrando con sus nardos las hoces del camino.

Incólume a las dentelladas del calendario,
deshaciendo hielos, es fácil reconocerla
en las claras aguas donde brillan los armiños.

Ni siquiera la sombra de la muerte
consigue que anochezcan sus pupilas.

Sólo calla, sólo pinta lienzos de tristeza
cuando el hijo nacido de su vientre
la olvida entre las dunas de un lóbrego silencio.

*Andros








martes, 4 de febrero de 2014

Prisionero por azar

 
Quiso el azar hacerme prisionero
del miedo y la fatiga,
encerrarme entre lutos,
sin cálamo en las manos
que robara a la noche las palabras.

El viejo boulevard de las sonrisas
pudo verme crecer con ojos de cristal
tras el mudo fanal de su clepsidra,
mas no fue posible porque un viento de sal
secó mis ramas al amanecer.

A punto de borrarse toda huella
sobre la arena del ocio que se escapa,
sólo espero que el vaso gris de tanto llanto
se convierta en el cáliz
que derrame los brillos de mis sueños.

Y así
en el lecho borroso del silencio,
poder sentir al fin, el inefable gozo de la luz.

*Andros

jueves, 30 de enero de 2014

Deseos de volar

 
Con las alas plegadas
no se intuye el alcance de los vuelos.

Al huir de una urna de cristal
-refugio de cautivos-
se objetiva sin voz
desde el ardiente atril de la belleza
el poder de las líquidas esencias.

Nada se congestiona
ni deshoja en la red de los encajes
si con manos abiertas
se tornan en caricias las espinas.

Es por eso que llueve en los abrazos
el blando de la arcilla
que moldea la noble arquitectura;
que desde la oscuridad del exilio
donde afloran silencios
sólo ríen los cantos de sirenas.

Con este panorama de vacío
meditan las conciencias.

¡Qué encriptadas están las celosías
donde posan los cielos su mirada!

*Andros

miércoles, 29 de enero de 2014

Sobre el vidrio de la huída


Entre curvos sobresaltos
esta noche mi soledad trasmina.

Y es que coronado por la angustia
el tiempo se ensancha desangrado entre los ojos
tras la búsqueda de una claridad
que jamás encontraré en las ráfagas del sueño.

Los oscuros pensamientos, siempre al acecho,
me cortejan sólo para quedarse
para llenar de sollozos todos los rincones
y acercar la espesura de sus negros nubarrones
hasta el cárabo despierto que vigila
el ritmo cadencioso de las horas.

Si no estuviese aquí
bajo el filo encallado del silencio
a la sombra pensativa de lo incierto,
podría en un paisaje de lúcidas bengalas
conducir el lenguaje de mi verso
por las mágicas aguas de un río de colores.

Pero una fiebre de acíbar y deseos enjaulados
adormecen la lírica de la palabra
en un tímido rumor de agónicos latidos.

La noche se desgrana como vía láctea,
y yo
rodando por las mejillas del cansancio
me condeno a reposar a solas
sobre el triste vidrio de la huída.

*Andros

martes, 28 de enero de 2014

Sueños de ayer y de mañana


Siempre fuí prisionero de los sueños,
nunca me importó obviar la realidad.

Quise crear mi vida día a día
como nace la aurora tras la noche
que se muere sombría y silenciosa
replegada en su fría soledad.

Aunque a veces me sentí ángel caído
mordido por las fauces del dolor,
jamás me consumí entre las cenizas.
Habité como inquilino en la duda
que me hizo desangrar con sus espinas.
Oí mi propio grito en el vacío
del alma, que dormía encarcelada.

Ciego de luz y mudo de palabra
caminé por senderos infinitos
hollando la verdad inalcanzable
que tanto me llenó de desaliento.

Quise ser adalid de la justicia
desnuda, que robada y perseguida
trataba de alcanzar desesperado.

Ví de cerca la agonía mortal
del ser humano.Me quise morir
impotente de ver tanta miseria.

Mas la muerte no llega sin la vida
que es río que la abraza en su final,
y por ello me decidí a vivir
en el mundo de los sueños perdidos
anclados en los silencios del ayer
que serán los clamores del mañana.

*Andros


lunes, 27 de enero de 2014

Hombre de paja

 
En el aula de la vida
donde el labio abierto al horizonte
va forjando su epitafio,
he visto como un hombre preso de sí mismo
sacudía el mantel de sus horrores
sobre bacantes de su propia estirpe.

Su figura de doncel sin alma
me trajo el recuerdo de las piedras
derrumbadas por el tiempo,
vestigios de estatuas amorfas
que encendieron sus hielos para siempre.

Fuí testigo de su soledad y fugas,
de su ondulación errática, de su zozobra,
del triste monólogo de sus ojos
siempre condenados por la humedad
a ser el refugio de la lluvia.

Desde esa vertiente de olas deportadas,
un pálpito cabal me hizo comprender
que su humanidad distaba de la mía.

Hoy ese hombre, como una estrella amarga
al borde del declive, es la imagen
sin rostro de un corcel arrodillado.

*Andros

domingo, 26 de enero de 2014

Horas de vigilia


 
La noche precipita sus burbujas
de letras muertas, con desasosiego,
como un glaciar de cieno
que atraviesa la puerta de los iris
con sus negros puñales de azabache.

Me brotan las ausencias
en los blandos latidos de las manos
si al darme a tu aliento no te respiro.

Se me agita el reloj del equilibrio
con ciega rebeldía
porque murió la luz
donde ardían las liras de los sueños.

Mis manos, cúpulas de sal y llanto,
arañan las estrellas
que bordaron tus íntimos deseos,
porque todas las ansias
que biselan las cruces de nostalgia
se alfombran de sutil melancolía.

Y así sigo, alma mía,
atado a los grilletes del recuerdo
como un globo sin aire,
creciéndome la angustia en tu silencio
al hollarme las sienes,
leso, deshabitado,
errante tras el quicio de tus ojos,
entre sombras, labrando mi desierto.

*Andros


































viernes, 24 de enero de 2014

Frío despertar

 
En los ojos de escarcha
no se atisban las huellas
que llevan al placer inteligible.

Sobrado de razón,
el frío despertar de la mañana
emerge a la deriva
subido a las espaldas del silencio.

No luce la flor de la caléndula
sus pétalos de lluvia,
ni los ojos de luna
pasean su mirada entre las hiedras
si crecen las ausencias
en el gélido tacto de las manos.

Sólo el tiempo blanquea los relojes
y sólo se administran los recuerdos
en el sueño larvado entre las sábanas.

*Andros

miércoles, 22 de enero de 2014

Dónde están

 

                 "Un grito que desgarra las entrañas nos revela                             
                      que han robado el canto de los pájaros"

Siempre soñásteis con ser iguales
en la vida y en la muerte,
con el pensamiento libre de ataduras,
impenetrables a la reja y a la espina.

Quisísteis poner grito en el silencio
al que el dedo inquisidor os confinaba
tratando de anular las voluntades
que os brotaban solidarias
como un hermoso ramo de azucenas.

Vuestro afán ilimitado de justicia
amotinó las ansias de libertad,
y el desnudo integral de vuestras manos
os mantuvo en vigilia permanente
luchando contra tanta hostilidad.

A muchos de vosotros
cercenaron de raíz todos los sueños,
a otros, incontables,
os hicieron reposar sin descanso,
eternamente,
en algún paisaje desvestido.

Pero el eco glorioso y lapidado
de vuestra sangre derramada,
es espejo sutil donde mirarnos
que resucita lo mejor que hay en nosotros.

¿Dónde están esos pétalos de rosa
que siguen alfombrando coágulos de angustia?

No lo sé, sólo sé  que su memoria
es aliento que vibra en pie de guerra.

*Andros


Intervalos de pasión


Tus miradas de fuego
son hojas de mi viejo calendario.

Por eso,
rizando el caracol de lo imposible,
mis ansias de placer
colmaron tus salvajes laberintos.

Prendido de tu aliento,
bajo el ritmo de abrazos solidarios,
brillaron mariposas de cristal
en el verde de tus ojos
y todo yo, en un girar de norias,
rodé como una piedra
sujeta al torbellino del deseo
apurando mis huellas hasta el fondo.

Ahora, columpiado en tus nadires,
sólo me guía un sueño
condensado en ráfagas ardientes:
El sueño de apagarme en tu pistilo.

*Andros

martes, 21 de enero de 2014

Las curvas de la vida

 
Como río de fugas y presagios,
girando sobre un sol de toboganes,
se alabea la vida
por arenas que tejen soledades
al socaire de ausencias y de sombras.

Sus brisas de salobres madrigales
humedecen la frente
abriendo cenicientos espejismos
al filo del cuchillo
donde el júbilo engendra la memoria.

Nada brilla en el mármol de la ruta
donde arden las ideas:
El único rocío en la mañana
despierta sus vahos de centinela
en el lecho que habita el desaliento.

Así, abandonado entre ciclones,
el labio se retrae
viendo como se agita la indolencia
mientras el fruto seco de la carne
esconde sus pestañas
tras un atardecer de claraboyas.

¡Cuánta ilusión robada palidece
bajo cada signo del zodíaco!.

*Andros

lunes, 20 de enero de 2014

Versos para el recuerdo



En tu trastienda, donde reposan los recuerdos,
un viejo poema trajo luz a tu sonrisa.

Hablaba de ti, del vuelo de las mariposas,
de náyades y fuentes, de suspiros,
de pájaros en ronda de gorjeos,
y como no, de la verde hiedra de tus ojos
y del sabor a fuego de tu boca.

Por eso yo, juglar a contratiempo,
con la voz de galán enamorado
y el ansia entre los labios
no ceso de cantarte buscando tu costado.

Nunca más mis silbos de coral de cada verso
naufraguen por las crestas del olvido.

*Andros

viernes, 17 de enero de 2014

El dífícil parto de un poema


Gota a gota se vierte la memoria
sobre la palidez de un pergamino
si acosada por fiebres de zarzales,
allá donde nacen los equívocos,
no germinan volutas de laurel.

En este mundo incólume a los gozos,
el ámbar que arrebata los instintos
es canto de las hiedras amarillas.

¿Qué importan los remotos horizontes,
los latidos ardientes de los lirios
o el vértigo del párpado caído,
si el cordón umbilical de los sueños
derrama la voz de su soledad
sobre la yerma tierra de los astros?

Nada brilla en el fondo de las sienes
como una caracola de cristal
buscando la sonrisa de sus ecos,
ni despliega sus alas la palabra
en el cauce delgado de la noche
sin la antorcha que viste las ojeras.

Todo es sosiego si al cruzar las horas
afloran los paisajes como espejos
en el pozo secreto de las luces,
porque ya sin temor a los eclipses
enarbola su léxico cautivo
el rostro cavernario del amor.

Con los candados abiertos, sin miedo,
un venero de lunas y gorjeos
alumbra su distócica eclosión
sin el llanto de viejas cicatrices.

Es tiempo de nubes y de pájaros
con zapatos calzados de poemas.

*Andros

















































miércoles, 15 de enero de 2014

Ecos de un mismo sueño

   
Las letras de tu nombre son imanes
donde cuelga la luna sus pulseras,
donde visten de blanco las miradas
que sueñan con tu intimidad desnuda.

Siempre estás entre vuelos concertada
con dóciles enaguas de pasión,
y yo, como ruleta pensativa
entre sombras de fósiles,
emigro del pasado que me engulle
en la red sofocante de un eclipse.

Tus labios son un pórtico de rosas
por cuyas pasarelas
se resbalan los cantos de las liras;
y lo míos, un coral habitado
de ecos y de insomnios
sumergidos en las venas del olvido.

Y es que desde tu libertad sin velos
te asciende el sentimiento
en columpios descalzos de pudor
para alentar la fiebre de mis hielos.

Por eso, albacea de tu aliento,
me trasiego al compás de tus relojes.

*Andros

viernes, 10 de enero de 2014

El vitral de los sentidos


Ni recreando sueños,
ni sacándole lustre a las palabras,
consigo dibujarte.

Eres pulso que brota de las piedras,
nieve y sol, cal y arena,
el hábito que viste la memoria,
atajo que conduce a la verdad...

En ti, vuelven los ecos
de vírgenes desnudas
cansadas de enjaular sus rebeldías.

Si callas,
por el aire se resbalan silencios
y una estela de luz se difumina
tratando de envolverte.

Si sonríes,
se abren los secretos de tu concha,
ebrios de nostalgia, tras el cristal
donde reposa todo tu equilibrio.

Jamás podrá albergarse en tu garganta
el acíbar del grito desgarrado
que luce la soberbia,
ni serás el mosaico donde brillan
el odio y la venganza
que acuchillan los más nobles instintos.

Por eso,
regresaré con las manos abiertas
sobre el vientre que esconde tu pudor
ajustado a los bordes de una llama.

Y nada podrá romper el encanto
de saberte el vitral de mis sentidos.

*Andros

jueves, 9 de enero de 2014

Amor intemporal


Pasará el tiempo lentamente
o tal vez deprisa pase,
mas las huellas que dejen nuestras vidas
dejarán de amor bañado el aire.

Sonarán bellos cantos a maitines
junto a tímidos cánticos a laudes,
romperá el silencio de la noche
el tierno ruiseñor cuando nos cante,
mas tu voz y la mía serán sones
que en el tiempo sellarán
su dulzura inolvidable.

Volverá a sonreir la primavera
con el cálido llanto de los sauces,
lucirán las auroras sus trajes de rocío
tras las silentes noches otoñales,
y el vuelo de una alondra primorosa
surcará las calendas del estío
con las alas sedientas de un viejo caminante.

Mas nada será igual en las suaves tardes
cuando el Sol cansado de brillar descanse
y la luna vestida de luz radiante
pasee las noches estrelladas por el cielo
encendiendo la pasión de jóvenes amantes.

El tiempo gemirá nuestro recuerdo
queriendo pararse junto al aire
y vivir los sueños que nosotros
vivimos en el tiempo como nadie.

*Andros


Del llanto a la risa

 
Se estrechan los pasillos de la noche
y tiemblan las arterias sudorosas
si el sueño se entumece
al cruzar los umbrales de la angustia.

La indolencia moltura la palabra
con fiebre de basaltos
y el lírico pensar
torna a la realidad de sus engaños
con la faz que apadrina la mordaza.

Hijos de un mismo azul
el brillo y la penuria se resisten
a ser enredaderas del asombro
en un laboratorio de metáforas.

Entre tanto mutismo delirante,
las fuentes del insomnio
abortan silogismos y parábolas
mientras los labios secos
se suicidan con la savia del llanto.

Amanece, deambulan las neuronas
y la sangre va cosiendo de nuevo
los iris de la risa.

*Andros

miércoles, 8 de enero de 2014

Dentro y fuera

 
La voz se desgavilla
en débiles escorzos de conciencia
mientras en los más íntimos refugios
preludia su armonía
el órgano callado de las letras.

Estéril raciocinio el que se esconde
tras la huella de un triste contubernio
grabando sus estigmas
sobre el mantel que encarna la certeza.

En esta dualidad de girasoles
nada roe la faz del intelecto
como el brillo forjado en un eclipse.

Dentro y fuera, un cálido elixir
de pájaros y nidos
ahuyenta mezquindades
si late el corazón en las arenas.

*Andros