jueves, 9 de octubre de 2014

Pétalos de fuego





Quiso el azar traerme de tu boca
el fuego de sus labios,
pétalo envolvente
donde la miel del beso se desborda.

De los ojos te brotan los mensajes
de pasión que en el corazón escondes
y una fiebre de fusas y corcheas
-síntesis del gozo-
articula tus musicales ansias.

Eterna es la conjura que concluye
el vértigo en abrazo
haciendo de tu natural escorzo
un juego, un designio presentido
donde ganar la guerra de los años.

Al ritmo que dibujan los meandros
vivaquean secretos los cortejos
y tanto recorrido
se despierta en los gallos de mis sueños.

Te lanzas locamente al borde de las llamas
convirtiendo los ecos de las piedras
en latidos donde el amor se enciende.

Y es que desde las yemas de tus dedos
se percibe el fragor de las hogueras.

*Andros



miércoles, 8 de octubre de 2014

Pasos al frente

 
Al huir del añejo contubernio
la soledad descansa,
se encienden las estelas apagadas
y el ínclito recuerdo
sana las heridas de las emociones rotas.

Sin la teoría de cristales empañados,
no han lugar los pasos de cangrejo
ni tampoco los tigres con dientes afilados,
sólo brilla la paz
sobre el escudo fiel del equilibrio.

Entonces los trapecios de las manos,
siempre joviales, abren sus ciegas inocencias
al vuelo de la libertad perenne.

Es así como brota en la razón
el lúcido concierto de flores y delfines.

*Andros

martes, 7 de octubre de 2014

Hojas muertas


¡Ya están aquí las hojas muertas!

Caen jadeantes sobre los hombros
como el resbaladizo llanto
de un amor madurado hasta su ocaso.

Con su palidez a cuestas, sin prisas,
cierran sus párpados exhaustos
buscando el beso del mantillo verde,
que contempla su lento sollozar
en la estela de su ligera danza.

Es el otoño mortecino hecho silencio
el que se cierne sobre el valle
desnudando en agonía interminable
la extensa sinfonía de vida
que exaltaba su victorioso colorido.

Y yo, como pájaro emigrante
que bate en retirada sus plegadas alas,
desde este perfumado paraíso
que desnuda entre brisas su paisaje,
elevo un canto lastimero de tristeza
abrazado al recuerdo enajenado
de otros tiempos muy floridos
cuando mis manos acariciaban las hojas
como si fuesen aladas mariposas.

Así reposan todos mis adioses,
en la clámide ancestral refugio de mi esencia.

*Andros

domingo, 14 de septiembre de 2014

Puentes de papel

   

La distancia que separa nuestros labios
oscurece la visión sutil del horizonte,
apaga las huellas dactilares de los sueños,
al pecho lo hace espalda,
y la ardiente carne, entre nostalgias,
se consume solitaria de sus alas prisionera.

En este triste devenir de cósmicos silencios,
la aurora siempre se despierta con velos negros
y los ciegos girasoles, como linternas llovidas de los astros,
desfilan en cortejo de pálidos recuerdos.

Pero yo,
torbellino incandescente de pasión,
refugiado tras las sombras del deseo
me veo agitando abanicos de ternura
tras la brújula que filtra los caminos de la ausencia.

Por eso,
desde el riel de la palabra,
busco tender un puente a la distancia
con una plétora de versos en la mano
hacia el nido interior donde brotan los suspiros y los besos.

Con este tipo de moneda se garantiza
la intención subyacente entre mensajes.

*Andros

viernes, 12 de septiembre de 2014

La difícil huida hacia lo abstracto


Hasta cuándo



   En este mundo de cristales rotos,
donde abundan oscuros laberintos
y el tiempo discurre inexorable
con sus horas a paso cambiado,
se alza la voz callada e inocente
de una tierna infancia maltratada
que vive destinada a la miseria.

Es el grito desnudo de la imagen
que conmueve, desgarra y enajena,
que proclama sed de amor en cada rostro
y el hambre de pan en el aliento.

¿Cómo puede el ser humano
permanecer sordo e impasible
ante tan cruel despropósito?

¡Ellos están ahí!, ¿hasta cuándo?

Y yo que camino al borde del abismo
con un sereno vivir cansado y yermo,
donde a veces me inundan los sollozos
y el vértigo me ahoga con sus manos,
pido a Dios que en la paz su cosecha
sacuda las conciencias de los hombres
para que tanto dolor y tanta angustia
se borren de las cuencas de los ojos
de esos niños -náufragos vivientes-
que duermen sus sueños y sonrisas
en los estériles brazos del olvido.

Sólo así se llenarán los vacíos
donde arden sus pálidas miradas.

*Andros

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Caricia viva


       

Los claros cristales de tus ojos
me dieron la visión de lo importante
que se oculta bajo el atrio de tu altar.

De las profundas raíces de tus sueños
brotan tiernas y templadas las caricias,
que varadas vivían el olvido
en anocheceres de lunas rotas.

Hablan por ti,  espejo de tu esencia,
mies productiva nacida de tu origen
que emerge triunfal entre las sombras
de rescoldos sollozantes, sellados
sobre el umbral que apagaba tu sonrisa.

Tienen grabado en sus aires de ternura
el eco  de tu vuelo,
la luz ardiente del gozo estremecido
y el éxtasis de un corazón callado
que nunca apaga el calor de sus latidos.

Llevan abiertas sus alas al paisaje
con el vigor que proyectan sus deseos
poniendo su acento y sabor lozano
más allá del horror que ahoga la quimera.

Y aunque humanas, parecen tan divinas
que al rozar el blando cauce de las venas
un remanso de paz se transparenta
sobre el nácar desnudo de la piel.

Así eres tú,  pájaro de ensueño,
caricia viva que enardece de pasión
las ascuas del dormido sentimiento.

*Andros