En mis claustros hay una paz que es sólo mía.Con ella, el alma late cruzando la vena líquida del tiempo. *Andros
domingo, 10 de mayo de 2015
viernes, 27 de febrero de 2015
Llamas en los ojos
En los verdes cristales de tus ojos
se incuban églogas de mar y fuego.
Hay ojos que desnudan el verde en sus mimbrales,
que a pesar de mirar a contratiempo
rozando las paredes del hastío
desbordan torbellinos de esmeraldas.
Desde los arenales de su ausencia
supieron transitar los cortejos de sus sueños
como el cofre que guarda sus bengalas
para estallar en noches de vértigo y secretos.
Hay ojos que entretienen soledades y reposos,
que concitan espejismos de mar,
algo que la razón jamás alcanza
aunque su cordura roce límites profundos.
Y esos ojos, deshojando vientos de lujuria,
son las llamas que convocan ráfagas de encuentro.
*Andros
miércoles, 25 de febrero de 2015
Intimidad sin velos
No quiero ser un héroe en mil batallas,
sólo seguir deportado en mis empeños.
Huir de la mordaza que ahoga el raciocinio
es comulgar con la fe de jóvenes guerreros
que nutren sus sueños con ansias de libertad.
Para ser espejo de sí mismo, fiel ejemplo
de nobleza, hace falta voluntad de armiños
capaz de llegar hasta las fibras del cartílago.
Sólo cuando el rostro despierta sus azucenas,
cuando el silencio abre su latir entre burbujas
de pasión y fuego,entonces y sólo entonces
se derrama la luz sobre las brumas del alma.
Es así como los labios bordan sus encajes,
así es como quiero que se aromen mis esencias.
*Andros
viernes, 13 de febrero de 2015
Flor de ensueño
Una flor, en las curvas de la noche,
despertó los latidos del silencio.
Al beber del agua de tu fuente
crecieron los brotes de mis ramas
y el árbol que estaba descuajado
cobija con su sombra nuevamente
a tu flor que entre abrojos se ocultaba.
Una brisa suave despeinaba
los sueños que dormían olvidados
y la herida que estaba mal curada
regaba sus gotas de pasión
al borde del camino abandonado.
Llevaba el paso lento y comprimido
con el viento soplando de costado,
la mirada vacía y el gesto perdido
sin el cálido sol que tantas veces
hizo latir a mi corazón cansado.
Tu mirada suave dirigía
el timón de mi nave a la deriva.
Sentí que de tu mano navegaba
vislumbrando cercano el horizonte
que entre brumas muy densas se escondía.
Armado de valor he comprendido
el precio que conlleva mi pecado
y las ansias de vivir lo no vivido
me liberan las manos de ataduras
dejando mi pecho libre de cuidado.
Por eso brota el verso bien nacido
rebosante de luz en tu ventana,
llenándome de gozo estremecido
al quedar prendida de la rama
esa flor que en mi sueño acariciaba.
*Andros(20-V-08)
jueves, 12 de febrero de 2015
Ecos de luz
Siempre quise ser apóstol de luz
aunque a veces vagase entre tinieblas.
Buscar la luz en los cristales rotos
es perderse entre latidos sin rostro,
arañar las pestañas del silencio,
hurgar en las razones de los ojos
a sabiendas que la anhelada llama
es doncella robada por las sombras.
Ciegas fueron las luces de mis fugas
-llenas de murciélagos de ausencia-
en las cenitales noches de insomnio.
En ellas no se oían cascabeles
ni las letras abrían sus corolas,
sólo la nostalgia daba cuerda a los relojes.
Negando el soliloquio que mana de las sienes
naufrago tras los ecos de la luz,
esa luz que se atigra en mis costados.
*Andros
jueves, 18 de diciembre de 2014
Vivir entre silencios
Ella era una pobre mujer
perpetuada entre pórticos de soledad,
ardiendo entre ilusiones de gatos y palomas.
Su diminuta figura y su alba abierta
eran freno al temor de las tormentas
y cernida entre alientos solidarios
bordaba sus luces de celuloide
junto a los zócalos dormidos de las aceras.
Ahora, transitando la otra vida,
parece reposar en las huellas de la historia
al dejar en su lugar un grito de ternura
que nos lleva hasta el nido de sus sueños.
Cómo luce su bronce entre las flores,
paloma que se arrulla en el recuerdo.
*Andros
jueves, 4 de diciembre de 2014
Entre Eris y Harmonía
Morder la manzana de la discordia
es cubrirse de lodo y de ceguera
convirtiendo los campos de batalla
en rosario de mariposas muertas.
En el vientre del temor los límites se funden,
se olvidan las andanzas de lentos caracoles
y la noble paz, la ansiada paz de los conciertos
pierde el brillo en sus vidrieras de cristales rotos.
Para ser adalid de la armonía
sobra el humo que inciensa las cabezas,
sólo se precisa voluntad de carroceros.
*Andros
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