martes, 5 de noviembre de 2013

El beso y su vuelo


Hay veces que un beso no es nada:
la gota insinuada de un frío simulacro,
el mensaje falaz de un espejismo,
la firme voluntad sin pulso
que hace sonar el clarín de la añoranza
buscando abrillantar los espejos de su eclipse.

Otras veces un beso es más que mil palabras:
la sutil convergencia del flujo de dos ríos,
un injerto florido de pasión entre vidas paralelas,
el ignoto collar de amatistas de la luna
que hará fulgir las hojas del ocaso
para no morir jamás con sed de luz.

Un beso es inequívoca señal
del fuego que discurre por las venas,
del aria triste, suspiro de un juglar,
inspirada al contemplar un rosal de flores secas.

Al besar se disparan los instintos venatorios
y el costado se flagela al sentir la fuga de sus alas.

*Andros

Aires de soledad

   
Apacible, la soledad dobla las esquinas
de las distancias cortas
esas distancias donde se ahogan sin remedio
las quimeras que habitan en sus fugas.

Y aunque aúpa su gozo con el brillo del lenguaje,
el frío no la invita a presentir
los placeres que encierra el juego de las letras.

Busca la voz dormida
que sestea entre azules madrigales
con la esperanza vana de acallar
el pulso donde nacen los eclipses.

Y no resulta fácil
encontrar en la palma que guarda la memoria
todo el acervo de las almas de interior roto,
porque el aire que habitan los encuentros
es aire que desborda su sed de escapularios.

La soledad, de tanto mirarse en sus adentros,
resbala en las paredes de su sombra.

*Andros

lunes, 4 de noviembre de 2013

Como gotas de rocío

 
Quiero escuchar la tierna melodía
de tu cálida voz dulce y serena,
soñar, vivir, y ver como mi pena
se viste con la luz de tu alegría.

Al libar de tus labios su ambrosía,
mi boca de la tuya queda llena.
Nunca dicha sentida fue tan plena.
¡Por volver a vivirla, moriría!.

Deseo junto a ti seguir soñando,
ser el fuego de tu pasión ardida
y volver tras tus huellas caminando.

Nunca más notarás mi rostro frío.
Tu mirada, jamás será perdida.
¡Seremos frescas gotas de rocío!.

*Andros

Equívoca ambición

 
Por querer ser todo sin ser nada,
fue apartando de sí
el venero de su musical sonrisa,
la gracia de su verbo, su lozanía...

Y aún dejó más al borde del camino:
Dejó su sentimiento de cristal,
su savia nueva, los sueños infantiles,
su inefable voluntad, y los amigos.

Sólo,
parecía un madero en medio del naufragio
con los ojos replegados, sin aliento,
último vestigio hecho barro
de una arquitectura rota.

Ese fue el destino de su desmedido afán
hasta el punto que,  perdido el equilibrio,
las huellas selladas por sus pasos
podrían ser la imagen olvidada
de su lóbrego sepulcro.

*Andros.

viernes, 25 de octubre de 2013

Si no supe verte

   
No, no me digas

que siempre puse tintes de carbón

sobre el blanco de tus manos,

que tu ligera nave

estuvo varada largo tiempo

porque fuí viento borrascoso

que siempre te azotó por el costado.


Si te hice caminar descalza

mientras mis pies surcaban las alturas,

si no supe ver tu desvalida realidad,

sólo me queda

declararme reo de tamaña culpa

y saciar la sed de perdón impenitente

bebiendo gota a gota toda la lluvia

de tu llanto misericordioso.

*Andros

jueves, 24 de octubre de 2013

RosaBlanca



Desde la vieja taula de mis sueños
buscaba tu mirada,
pero las claras aguas de tus ojos
mis ojos no encontraban.

El llanto contenido tanto tiempo
-su lágrima rosada-
pintaba los rocíos del otoño
en la tierra pálida.

Se escapaba la mano dibujando
senderos de nostalgia,
mientras una rosa blanca nacía
en el jardín del alma.

Hojas caídas, árboles desnudos,
luz en piedra dorada,
dulce canto de amor que se venía
en voz de mi guitarra.

Surgió ardiente la eterna fantasía
de la fuente que mana
los invisibles racimos de fuego
de la hoguera callada.

Eres tú, tierna flor, quien encendiste
la luz de tu mirada,
quien hizo realidad mis viejos sueños
al ser mi rosa blanca.

*Andros.

martes, 15 de octubre de 2013

Estás ahí

   
Como aroma de flor en el campo
que inunda de esencias el alba,
así se me nacen los ríos
de amor en el alma
cada vez que me miro en tus ojos
y me besa tu tierna mirada.

Como estrella que luce en la noche
al vestir presumida sus galas,
así se me brota el recuerdo
que, dormido entre nostalgia,
devuelve la pasión encendida
a la carne haciéndose llama.

Como hiedra que pinta su verde
en la piedra en silencio tallada,
como alondra que anuncia la aurora
con su canto en tierra lejana,
así me renacen los sueños
de abrazar tus tímidas alas.

Y por eso te busco , te busco
sediento con sed abrasada.

*Andros.