domingo, 2 de agosto de 2015

De pez a anfibio o morir en el intento


Los ojos de pez proliferan en las inercias
como arma de contagio inevitable
donde vierte su sed la crueldad de la mordaza.

Nadar contra corriente supone tal esfuerzo
que la falta de oxígeno enardece las sombras
mientras la luz, la añorada luz de los escorzos
esconde sus ansias en los límites del sueño.

La longevidad crece en un río sin orillas
y el seco leño consume su fecundidad
entre los excrementos de halcones amarillos.

Desde el alminar de la obediencia, los empeños
sólo muestran en su faz la voz de la ceguera
y en estas sucias aguas se ahogan los anfibios
como víctimas eunucas  presas de parálisis.

Y ya no quedan más que madejas de lamentos
títeres ciegos entre apocalipsis de miedos.

*Andros 

viernes, 31 de julio de 2015

Me ha llovido un ángel



Para Diego, mi nieto,
luz que halla su salida en la memoria,
frenético latido que al corazón convoca.


He tenido el lenguaje recluido
en el claustro remoto de la frente
hasta que una nube de arabescos
alumbró con sus ráfagas de trenes
la linterna del negro pensamiento.

Un querubín, leve como un pájaro,
bajó del Paraíso hasta mis brazos
ensamblando la luz de su sonrisa
con mi corazón transformado en isla.

Ahora, circunscrito el otoño,
una brisa pasea nuestros labios
y allá donde reposan las miradas
se dibujan corales de alegría.

Somos el fruto de la misma sangre
condensada en ojos de una foto,
el abrazo que borra el fatalismo
desde el cénit de una ola de sueños
embridada en axiomas de nostalgia.

Tu llegada, tras un latir de arpas,
rompe la mudez de mis labios secos
y hasta el verso, mordido por la niebla,
abandona el fanal del ostracismo
para seguir la huella de tus pasos.

Por eso pintas verde mi perfil
y tus ojos son flor de mi silencio.

*Andros (28/02/2010)

viernes, 26 de junio de 2015

Pájaro sin voz

   
Abandonado al frío del deshielo,
siempre voy como aurora que amanece
buscando el surtidor donde brotan las caricias,
donde el gozo es istmo de las fugas,
en pos de una ilusión que se levanta
tras la llama dormida de mi pecho.

Porque sabes muy bien donde empiezan los desiertos
cuando la fiebre de amor se posa en las mejillas,
qué pájaro sin voz, qué idilio sin gineceo
descubriste en la intimidad de tus soledades
hasta convertirme en latido de tus ausencias.

Qué aliento despiertas en mi cuerpo fatigado,
qué anhelo me acosa que ante tu beldad sucumbe?

Todo me golpea y me recorre por las venas
con el ansia de alcanzar nuestro postrer abrazo.

Y entre tantos ecos de preguntas sin respuestas
sólo me queda el mudo silencio de unos labios.

*Andros

jueves, 18 de junio de 2015

Tras el cristal que busca ser espejo



Si acaso no me hallas en las fuentes de tus sienes,
si tus vuelos no alcanzan los picos del idilio,
arde de sed entre latidos del tiempo roto
para callar la fiebre del río de tus dudas.

Cuando el silencio cubra tu memoria de auroras
y tus interiores de pirámide se sellen,
dejarás de dibujar los sueños del crepúsculo
buscando un silogismo con tintes de mercurio
sobre el panel abierto que enciende mis orientes.

Quiero que me esperes con el labio abandonado
haciéndome arenal que acantile tus simunes,
que tus verdes arrecifes bañen en voz baja
al noble caracol donde duerme mi destino.

Entonces, nuestros cielos ávidos de palomas
rodarán su luz como relámpagos de fuego.

*Andros

martes, 26 de mayo de 2015

La voz y su concierto

 
Bien sé yo que los dos somos frutos del olvido,
que somos escolleras azotes de aquilones
en un mar rebosante de duda y contubernio,
pero también sé que nuestra fe de gavilanes
curtida entre ruletas de aguas bravas
nos hará vigías ante el cerco que no cesa.

Yo sé que me dijiste entre aludes de ojos claros
que no bastan manos blancas para ser feliz,
que la alquimia entre labios es flor de girasol
y que por eso abrimos el pecho a las estatuas.

Es verdad, no hay respuesta que cierre las preguntas
que caen al vacío mientras la pesadumbre
hace solitarios con los buitres del agravio.

Para llegar a vivir en aras del concierto
es preciso que el gesto y la palabra
coincidan en sus pasos y sus huellas.

Sólo así, bajo el lienzo remoto del deseo,
podremos ordenar las razones de la frente.

*Andros

viernes, 22 de mayo de 2015

El faro de mis sombras

     
En el ojal de tu cerezo en flor
te asoman las abejas del encanto.

Es como si la nueva primavera
alfombrada entre cálices de auroras,
con sus aires de risa y sus labios de aulaga
quisiera perpetuarse en la sed de mi reposo.

Así escalas mis apogeos de cal y azufre,
con la dulce voz que recela del egoísmo.

Así te conviertes en el faro de mis sombras.

*Andros