lunes, 10 de febrero de 2014

Eterna primavera

   
     
                                                     
 Un lúcido horizonte se vislumbra
libre de azares, miedos y tristezas,
si al estar abandonada entre mis brazos
me muestras tu sonrisa más serena.

Percibo claramente en tu mirada
que tu llama de pasión está despierta,
y que los fríos rigores del invierno
murieron bajo el fuego de tu tea.

¡Qué noches de corales encendidos nos aguardan,
qué auroras boreales nos esperan!
Seremos como los cisnes del estanque
que en sus bailes amorosos aletean.

Tu serás coronada como musa
llevando inspiración a mis poemas
y yo dejaré volar el pensamiento
que, vistiendo el disfraz de la palabra,
querrá dejar su huella.

Así viviré, tejiendo versos
hasta llegar al final de la carrera,
haciendo realidad todos los sueños
que fraguó nuestra eterna primavera.

*Andros

viernes, 7 de febrero de 2014

La voz hecha grito


Rodeado de voces apaisadas
seguiré siendo grito en el silencio
a pesar de sufrir el ostracismo.

Quizás la cobardía o la indolencia
apresan nuestros labios
y nos llevan a ser espectadores,
entre cepos de plomo,
de la inquina velada
que rapta la sonrisa de las vírgenes.

¿Por qué se enraíza tanto la anestesia
en la memoria abierta al pensamiento,
si la verdad nos dice
que el dolor con que doblan las campanas
se espeja en las estatuas derruídas?

No sólo la derrota
es refugio del vuelo de los buitres
sino también del canto advenedizo
y del ruído de sables,
porque al renacerse los agravios
las huídas se hacen más visibles.

Por eso, cada trazo en mis palabras
se enciende con las ascuas
donde apagan su sed los cautiverios.

*Andros

jueves, 6 de febrero de 2014

Difícil elección

     

Ni un grito, ni un gesto displicente,
ni tampoco el agrio chirrido de un cerrojo
parecen conturbar la paz de tu reposo.

Nada,
desde el tímido bostezo de un felino soñoliento
hasta el ronco eco de unos pasos ahuecados,
se escapa de tus hondas sensaciones;
y sin embargo, no todo ese caudal
se puede exportar más allá de las arrugas de la frente.

Sabes bien que eres grano de sal de una salina,
incapaz de discernir qué es mejor:
Romper el frente u ocupar la retaguardia.

Por eso tu discurso se nutre de la duda,
por eso te hallas siempre desolado
 y vives condenado a ser espectro
entre las espesas telarañas de la niebla.

Por eso jamás serás el violín
de un lúcido concierto.

*Andros

miércoles, 5 de febrero de 2014

Como la vida misma





Como una perla cultivada, como una perla
que se abre entre cantos de gorjeos
se derrama la mullida savia de una madre.

Cual pájaro que bebe de la fuente
para calmar su sed de dromedario,
con brazos cruzados y latidos en los labios,
modela cada hijo el bancal de sus perfiles
con el aliento colgado de su pecho.

Ella, entre ramos de suspiros y claveles,
con los sueños a cuestas, eleva su figura
poniendo siempre paz a las tormentas.

Y en las noches de dolor, cuando aprieta el insomnio,
cuando el corazón herido busca su reposo,
su voluntad de piedra apaga las ausencias
sembrando con sus nardos las hoces del camino.

Incólume a las dentelladas del calendario,
deshaciendo hielos, es fácil reconocerla
en las claras aguas donde brillan los armiños.

Ni siquiera la sombra de la muerte
consigue que anochezcan sus pupilas.

Sólo calla, sólo pinta lienzos de tristeza
cuando el hijo nacido de su vientre
la olvida entre las dunas de un lóbrego silencio.

*Andros








martes, 4 de febrero de 2014

Prisionero por azar

 
Quiso el azar hacerme prisionero
del miedo y la fatiga,
encerrarme entre lutos,
sin cálamo en las manos
que robara a la noche las palabras.

El viejo boulevard de las sonrisas
pudo verme crecer con ojos de cristal
tras el mudo fanal de su clepsidra,
mas no fue posible porque un viento de sal
secó mis ramas al amanecer.

A punto de borrarse toda huella
sobre la arena del ocio que se escapa,
sólo espero que el vaso gris de tanto llanto
se convierta en el cáliz
que derrame los brillos de mis sueños.

Y así
en el lecho borroso del silencio,
poder sentir al fin, el inefable gozo de la luz.

*Andros

jueves, 30 de enero de 2014

Deseos de volar

 
Con las alas plegadas
no se intuye el alcance de los vuelos.

Al huir de una urna de cristal
-refugio de cautivos-
se objetiva sin voz
desde el ardiente atril de la belleza
el poder de las líquidas esencias.

Nada se congestiona
ni deshoja en la red de los encajes
si con manos abiertas
se tornan en caricias las espinas.

Es por eso que llueve en los abrazos
el blando de la arcilla
que moldea la noble arquitectura;
que desde la oscuridad del exilio
donde afloran silencios
sólo ríen los cantos de sirenas.

Con este panorama de vacío
meditan las conciencias.

¡Qué encriptadas están las celosías
donde posan los cielos su mirada!

*Andros

miércoles, 29 de enero de 2014

Sobre el vidrio de la huída


Entre curvos sobresaltos
esta noche mi soledad trasmina.

Y es que coronado por la angustia
el tiempo se ensancha desangrado entre los ojos
tras la búsqueda de una claridad
que jamás encontraré en las ráfagas del sueño.

Los oscuros pensamientos, siempre al acecho,
me cortejan sólo para quedarse
para llenar de sollozos todos los rincones
y acercar la espesura de sus negros nubarrones
hasta el cárabo despierto que vigila
el ritmo cadencioso de las horas.

Si no estuviese aquí
bajo el filo encallado del silencio
a la sombra pensativa de lo incierto,
podría en un paisaje de lúcidas bengalas
conducir el lenguaje de mi verso
por las mágicas aguas de un río de colores.

Pero una fiebre de acíbar y deseos enjaulados
adormecen la lírica de la palabra
en un tímido rumor de agónicos latidos.

La noche se desgrana como vía láctea,
y yo
rodando por las mejillas del cansancio
me condeno a reposar a solas
sobre el triste vidrio de la huída.

*Andros