viernes, 3 de febrero de 2012

Canto al viento


 
En una esquina del alma
donde nacen escondidas
las flores de la añoranza,
donde duermen los sueños que vistieron
en otros tiempos sus mejores galas,
tengo prendida una estrella fugaz
que es el venero de blanca luz
donde brota mi palabra.

Como un torrente infinito que lleva
sus enloquecidas aguas
por los desnudos paisajes que pueblan
tierras ávidas de amor y calma,
así me discurre el verso fogoso
cargado de aliento fresco,
golpeando con pertinaz estruendo
las cerradas puertas que en silencio callan.

Tengo el pecho labrado de sosiego,
la frente sin arruga, descubierta,
la mirada suspendida entre las nubes
y la mano generosa abierta al gozo.

Quiero dar alas al canto
nacido entre la paz y el albedrío
y que vuele como alondra en la nevada.

¡Qué mi voz nunca muera en el olvido!

 Por lo demás no pido nada.

*Andros

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